El 14 de abril sale a la venta UN MUNDO SIN COCHES (AFTER THE CAR), de JOHN URRY, por 23,90 euros.
He hecho unas preguntas simplonas a John Urry para hacer algo de publicidad sobre la edición de su libro en español. Saludos cordiales.
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ANDRÉS LOMEÑA: Veo que ha publicado muchos libros en sus últimos años. ¿Qué espera publicar próximamente?
JOHN URRY: Sí, he publicado Automobilities (2005), Mobilities (2007), Aeromobilities (2009), After the Car (2009), Mobile Lives (2010), Mobile Methods (2011), Climate Change and Society (2011), y The Tourist Gaze 3.0 (2011), entre otros. Tengo en mente escribir un nuevo libro sobre las interconexiones entre el petróleo y la sociedad.
AL: El crecimiento de coches y aviones perjudicó el desarrollo del tren y el transporte público. ¿Acaso hay una dominante cultural entre la sociedad y sus métodos de transporte?
JU: Sí, el sistema de movilidad dominante es el de la automovilidad, que fue un efecto derivado del descubrimiento del petróleo a finales del siglo XIX. Reducir el poder de la automovilidad y, consecuentemente, del petróleo, mejoraría de manera significativa la vida social y la política mundial.
AL: Hay historias de la comunicación y de la tecnología. ¿Hay una historia general de los medios de transporte?
JU: Hay libros de esa clase. Supongo que mi libro Mobilities (2007) intenta hacer algo similar.
AL: Sherry Turkle ha escrito Alone Together, un libro un tanto pesimista sobre las consecuencias psicosociales de redes como Facebook o Twitter. ¿Cuál es su opinión?
JU: Las tecnologías digitales son muy interesantes e importantes, pero no han sustituido de forma satisfactoria la necesidad de la copresencia y por tanto de viajar. Por eso en parte Sherry Turkle habla de estar “solos” más que estar realmente “juntos”.
AL: Robert D. Putnam escribió sobre el colapso de la “comunidad” en su libro "Solo en la bolera". Ahora sustituimos nuestras carencias con teléfonos móviles, Ipads y demás. ¿Estamos maximizando nuestras posibilidades como individuos o sucumbimos al consumismo?
JU: Pienso que hay demasiado consumismo organizado alrededor de la elección individual. La elección produce consecuencias realmente desastrosas. Para mí el individualismo y el consumismo son lo mismo. Me parecen importantes las relaciones en la sociedad civil que están menos mediadas por los productos y servicios del consumidor.
AL: ¿Es "Up in the air" una obra maestra de las relaciones sociales que trata de describir?
JU: Sí, la novela y la película capturan algunos aspectos interesantes de la hipermovilidad, lo que yo llamo “vidas móviles”. Echa un vistazo al libro que coedité, Aeromobilities.
AL: No le robo más tiempo.
JU: Muchos cambios en la naturaleza de la vida social se acercan a través del cruce entre viaje físico y comunicaciones digitales. Me parece interesante imaginar cómo serán esos cambios por llegar y si éstos reducirán a escala global los costes del petrólego de los viajes físicos.
26 de marzo de 2011.
Andrés Lomeña.
sábado, 26 de marzo de 2011
martes, 15 de marzo de 2011
LOS ESTUDIOS DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN E INTERNET EMPIEZAN AHORA
Siempre pensé que los estudios sobre Internet (medios de comunicación, redes sociales, etcétera) estaban desfasadísimos. Un ejemplo cristalino: si alguien lee LA VIDA EN LA PANTALLA de Sherry Turkle, se dará cuenta de que está leyendo algo muy antiguo, prácticamente inservible para 2011. Y es ahí cuando he visto que por fin han salido novedades que están verdaderamente actualizadas (evidentemente, en unos años también quedarán desfasadas, pero en mi opinión mucho menos):
1) The Net delusion: The dark side of Internet freedom.
2) The Googlization of everything.
3) Alone together, de Sherry Turkle.
Hay más libros, aunque sólo señalo tres. Por fin tengo la sensación de que estos libros hablan de una realidad que más o menos conocen. El problema de los libros anteriores es que ya parecían antiguos incluso cuando se publicaron (otro ejemplo: Hamlet en la holocubierta).
Quizás el problema es que esos libros se referían "al futuro". Ahora los libros que se están publicando se refieren al presente. La red ha madurado y sus críticos también. Es un momento apasionante para leer sobre estos temas. Los estudios de medios de comunicación e Internet acaban de empezar.
1) The Net delusion: The dark side of Internet freedom.
2) The Googlization of everything.
3) Alone together, de Sherry Turkle.
Hay más libros, aunque sólo señalo tres. Por fin tengo la sensación de que estos libros hablan de una realidad que más o menos conocen. El problema de los libros anteriores es que ya parecían antiguos incluso cuando se publicaron (otro ejemplo: Hamlet en la holocubierta).
Quizás el problema es que esos libros se referían "al futuro". Ahora los libros que se están publicando se refieren al presente. La red ha madurado y sus críticos también. Es un momento apasionante para leer sobre estos temas. Los estudios de medios de comunicación e Internet acaban de empezar.
ENTREVISTA CON ANTONIO ESCOHOTADO
RECUPERO LA PRIMERA ENTREVISTA QUE HICE DE FORMA ESPONTÁNEA (ES DECIR, NO ERA PARA NINGÚN PERIÓDICO).
EL ENCUENTRO DIGITAL FUE CON ANTONIO ESCOHOTADO PARA LA REVISTA CRONOPIS... EN ALGÚN MOMENTO DE 2006-2007.
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Un encuentro con el filósofo y sociólogo Antonio Escohotado es todo un viaje hacia el conocimiento. El escritor de la monumental “Historia General de las Drogas” nos habla sobre su visión del mundo, obviando las polémicas que a veces han ido asociadas a su nombre. Este defensor del consumo responsable nos ofrece una lectura atenta del presente, dejándonos entrever una miríada de sueños e ideas.
ANDRÉS LOMEÑA: Leí en una de sus entrevistas que uno de los mayores placeres de la vida es dormir sin soñar. ¿Dónde estamos en ese instante? Así dicho, parece que es lo más cercano a la experiencia de la muerte.
ANTONIO ESCOHOTADO: Dormir sin sueños es la eternidad serena, efectivamente. Nos repara cada día, y responde también a la pregunta sobre el más allá: la ultratumba es dormir.
AL: ¿Ha sido muy aventurero en la vida?
AE: Sí, sentimental y profesionalmente, quizás demasiado, y también me hinché de viajar por la geografía exterior e interior.
AL: ¿Se han trivializado últimamente los viajes interiores?
AE: En los años sesenta y setenta no estuvo ausente la trivialidad.
AL: Muchos le consideran un gurú. ¿Le incomoda? ¿Cómo acabaría con esta mitificación?
AE: He intentado conocer de primera mano y disfrutar con algunas drogas, sin masoquismo. Mi vocación es técnico-científica, y me molesta ser tomado por guía religioso, santón o chamán tanto como a un ingeniero con un brujo. Toda magia es risible, cuando no criminal.
AL: Como filósofo, ¿Qué opinión le merece Peter Sloterdijk? ¿Qué pensadores deberíamos conocer todos, si es que hay alguno?
AE: Me avergüenza no haber leído aún a Sloterdijk, aunque lo haré. Aristóteles y Hegel son a mi juicio las dos cabezas supremas.
AL: Las utopías del siglo XVII describían una sociedad ideal; Francis Bacon o Tomás Moro especularon con el futuro. Yo tengo una utopía propia: una sociedad donde la cultura del prohibicionismo se ha abolido (drogas, prostitución) y en la que existe una Renta Básica (Un ingreso mínimo para todos los ciudadanos, independientemente de que trabajen o no). ¿Qué inconvenientes tiene mi utopía?
AE: Una sociedad como la española actual, por no decir la danesa o la canadiense, ha abolido la angustia de sobrevivir. Nadie se muere aquí de hambre o siquiera se acerca a estados de necesidad aguda, pero esa prosperidad no se ha conseguido gracias a un plan sino por una autoorganización en gran medida impersonal e inconsciente. Las sociedades educadas son ricas, vivan donde vivan, porque basta no obstaculizar la comunicación para promover opulencia.
En cuanto al trabajo, sustituirlo por un salario social desincentiva demasiados actos y supone un retorno al sistema de cartillas de racionamiento que fulminó al Imperio Romano y luego a las llamadas democracias populares. Descubra cada cual modos de ser útil a otros, aplíquese a ello en función de las ganas que tiene de gastar dinero, y en situaciones de pleno empleo eso bastará para que los ingresos se difundan. La fuente de todos los males económicos es considerar que una sociedad compleja puede dirigirse mediante decretos. La economía es tan refractaria al voluntarismo simplista como el clima. Pedir que llueva el martes y haga Sol el miércoles no es menos absurdo, por ejemplo, que elevar el salario mínimo sin un previo incremento de la productividad. El resultado de esto último sólo puede ser que se reduzca la capacidad adquisitiva real.
AL: Un viaje alucinógeno puede provocar una sensación que algunos describen como "estallido de significado". Este colapso, ¿Puede ser un síntoma de que la persona tomó una dosis excesiva, o acaso que no estaba preparada para que abrieran las puertas de su percepción?
AE: Es consustancial al viaje profundo quedarse sin significados, y los viajeros deberían saberlo a priori. Las bondades de ese "colapso" vienen de que poco a poco nos recobramos, con un sentimiento de inmenso alivio. Haber atravesado el duro trance nos hace más humildes e inteligentes.
AL: Terence Mckenna , ¿Era un loco o un visionario?
AE: Era un tipo de entendimiento despierto que habría llegado a conclusiones menos arbitrarias estudiando bastante más.
AL: La ficción literaria me ha hecho viajar a sitios que nunca podré encontrar en la realidad; no puedo visitar maravillas como "Castroforte del Baralla" si no es gracias a una novela. ¿Qué lugares literarios visita usted?
AE: Leo ante todo historia, porque la realidad es siempre más profunda y variada que la fantasía, a mi juicio.
AL: Me gustaría saber si la búsqueda de conocimiento puede convertirse en algo destructivo, aumentando nuestra neurosis o sumergiéndonos en la melancolía.
AE: La búsqueda de conocimiento puede ser un cajón de sastre. Si se trata de una experiencia introspectiva empieza y termina en nuestro yo. A mí me interesa cada vez más el tipo de conocimiento que alcanzan los profesionales en sus respectivos campos.
AL: ¿Confía, como Habermas, en la posibilidad de salvar el proyecto ilustrado?
AE: Aborrezco el verbo salvar tanto como el verbo creer, que atribuyo a los pobres de espíritu. Nuestras sociedades han ido progresando en civismo sin que nos diésemos cuenta, simplemente al espabilarse la mayoría de sus miembros en términos prosaicos, aprendiendo a prestarnos servicios. Hay ilustrados sabios como Hume o Kant, e ilustrados no sabios; el mejor antídoto para las trivialidades autoritarias de Voltaire, Rousseau, Helvecio o D'Holbach es leerlos, comprobando hasta qué punto su crítica es acrítica y está envuelta en autocomplacencia.
AL: Se dice que su libro "Historia General de las Drogas" no tiene precedentes en ninguna lengua. ¿Es cierto o es puro márketing editorial? ¿Podemos compararlo en algún grado con "Historia de la sexualidad" y "Vigilar y Castigar", o sería erróneo equipararlo con las obras de Foucault?
AE: Mi historia de las drogas es sólo el esqueleto de un trabajo que esperaba ver completado por muchos otros investigadores, pues ver el mundo desde esa perspectiva implica abrir una ventana donde no la había, pero requiere encontrar muchísimas más informaciones diseminadas en infinitas fuentes. Lástima que sólo haya estimulado unos pocos estudios de rango científico, como el de J.C. Usó.
En cuanto a Foucault, su trabajo es muy irregular. El libro sobre la cárcel es excelente, todo lo contrario que su historia de la sexualidad. Mi vocación no es impresionar o provocar, sino enterarme de qué pasó aquí y allá. Cuanto más sepa del pasado y el presente más cumplo el destino elegido.
AL: ¿La antropología está en peligro de extinción?
AE: Las disciplinas vienen y van. El hecho de que hayan desaparecido los grupos ágrafos de cazadores-recolectores obliga a otra antropología. También la sociología parece en trance de extinción.
AL: Según muchos intelectuales, la postmodernidad no nos ha enseñado nada y está a punto de llegar a su fin. ¿Está de acuerdo con la afirmación?
AE: La postmodernidad es inseparable del "epatamiento", y a mi juicio nace con "Crítica de la razón dialéctica" de Sartre, que sería un fracaso conceptual si no fuese una obra ridícula.
AL: ¿Se puede tener sexo cuando se está en un viaje alucinógeno?
AE: Sí, incluso en la subida, y entonces tenemos una potencia y una fantasía inigualables.
AL: Por último, ¿qué diagnóstico tiene del presente? ¿Qué viaje nos propone para el futuro?
AE: El simplismo voluntarista de los anticomerciales seguirá convergiendo con el simplismo voluntarista de los islámicos, y la sensación de fragilidad, sinsentido y aburrimiento dentro de la opulencia seguirá aguijoneándonos. Mi propuesta es la ya antigua: "sapere aude", atrévete a saber.
DESPIECE 1.
AL: Su plato de cocina favorito.
AE: Las migas con huevo frito.
AL: Un deporte.
AE: El ajedrez.
AL: Un disco de música.
AE: Cualquier antología de los Beatles.
AL: Una película.
AE: Sin perdón.
AL: Algo que no perdonaría.
AE: La crueldad.
AL: La última vez que lloró.
AE: Lloro siempre de entusiasmo, cuando un libro me muestra actos de grandeza ética.
AL: Un pronóstico.
AE: Más de lo que ya hay.
AL: Un vicio inconfesable.
AE: Las películas X.
AL: Alguien que le saca de quicio.
AE: El charlatán.
DESPIECE 2.
AL: ¿Cómo cree que se le recordará?
AE: Ni idea. Querría quedar como alguien que se buscó a sí mismo estudiando el resto de la realidad.
AL: ¿Cuántos libros lee de media al año?
AE: 40 o 50.
AL: ¿Cómo celebra su cumpleaños?
AE: No lo celebro.
AL: En una escala de uno a diez, qué importancia tiene el sexo en su vida. ¿Y la amistad?
AE: 8 para el sexo y 10 para la amistad.
AL: Con quién viajaría a la India... ¿Y de viaje de negocios?
AE: No me gusta la India, y hace mucho que no hago negocios.
AL: ¿Le asustan las nuevas tecnologías?
AE: Para nada.
AL: ¿Es usted... cínico?
AE: En el sentido de buscar la naturalidad.
AL: ¿Conversador?
AE: Hasta la verborragia.
AL: ¿Gracioso?
AE: El humor del absurdo es el único que me conmueve.
EL ENCUENTRO DIGITAL FUE CON ANTONIO ESCOHOTADO PARA LA REVISTA CRONOPIS... EN ALGÚN MOMENTO DE 2006-2007.
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Un encuentro con el filósofo y sociólogo Antonio Escohotado es todo un viaje hacia el conocimiento. El escritor de la monumental “Historia General de las Drogas” nos habla sobre su visión del mundo, obviando las polémicas que a veces han ido asociadas a su nombre. Este defensor del consumo responsable nos ofrece una lectura atenta del presente, dejándonos entrever una miríada de sueños e ideas.
ANDRÉS LOMEÑA: Leí en una de sus entrevistas que uno de los mayores placeres de la vida es dormir sin soñar. ¿Dónde estamos en ese instante? Así dicho, parece que es lo más cercano a la experiencia de la muerte.
ANTONIO ESCOHOTADO: Dormir sin sueños es la eternidad serena, efectivamente. Nos repara cada día, y responde también a la pregunta sobre el más allá: la ultratumba es dormir.
AL: ¿Ha sido muy aventurero en la vida?
AE: Sí, sentimental y profesionalmente, quizás demasiado, y también me hinché de viajar por la geografía exterior e interior.
AL: ¿Se han trivializado últimamente los viajes interiores?
AE: En los años sesenta y setenta no estuvo ausente la trivialidad.
AL: Muchos le consideran un gurú. ¿Le incomoda? ¿Cómo acabaría con esta mitificación?
AE: He intentado conocer de primera mano y disfrutar con algunas drogas, sin masoquismo. Mi vocación es técnico-científica, y me molesta ser tomado por guía religioso, santón o chamán tanto como a un ingeniero con un brujo. Toda magia es risible, cuando no criminal.
AL: Como filósofo, ¿Qué opinión le merece Peter Sloterdijk? ¿Qué pensadores deberíamos conocer todos, si es que hay alguno?
AE: Me avergüenza no haber leído aún a Sloterdijk, aunque lo haré. Aristóteles y Hegel son a mi juicio las dos cabezas supremas.
AL: Las utopías del siglo XVII describían una sociedad ideal; Francis Bacon o Tomás Moro especularon con el futuro. Yo tengo una utopía propia: una sociedad donde la cultura del prohibicionismo se ha abolido (drogas, prostitución) y en la que existe una Renta Básica (Un ingreso mínimo para todos los ciudadanos, independientemente de que trabajen o no). ¿Qué inconvenientes tiene mi utopía?
AE: Una sociedad como la española actual, por no decir la danesa o la canadiense, ha abolido la angustia de sobrevivir. Nadie se muere aquí de hambre o siquiera se acerca a estados de necesidad aguda, pero esa prosperidad no se ha conseguido gracias a un plan sino por una autoorganización en gran medida impersonal e inconsciente. Las sociedades educadas son ricas, vivan donde vivan, porque basta no obstaculizar la comunicación para promover opulencia.
En cuanto al trabajo, sustituirlo por un salario social desincentiva demasiados actos y supone un retorno al sistema de cartillas de racionamiento que fulminó al Imperio Romano y luego a las llamadas democracias populares. Descubra cada cual modos de ser útil a otros, aplíquese a ello en función de las ganas que tiene de gastar dinero, y en situaciones de pleno empleo eso bastará para que los ingresos se difundan. La fuente de todos los males económicos es considerar que una sociedad compleja puede dirigirse mediante decretos. La economía es tan refractaria al voluntarismo simplista como el clima. Pedir que llueva el martes y haga Sol el miércoles no es menos absurdo, por ejemplo, que elevar el salario mínimo sin un previo incremento de la productividad. El resultado de esto último sólo puede ser que se reduzca la capacidad adquisitiva real.
AL: Un viaje alucinógeno puede provocar una sensación que algunos describen como "estallido de significado". Este colapso, ¿Puede ser un síntoma de que la persona tomó una dosis excesiva, o acaso que no estaba preparada para que abrieran las puertas de su percepción?
AE: Es consustancial al viaje profundo quedarse sin significados, y los viajeros deberían saberlo a priori. Las bondades de ese "colapso" vienen de que poco a poco nos recobramos, con un sentimiento de inmenso alivio. Haber atravesado el duro trance nos hace más humildes e inteligentes.
AL: Terence Mckenna , ¿Era un loco o un visionario?
AE: Era un tipo de entendimiento despierto que habría llegado a conclusiones menos arbitrarias estudiando bastante más.
AL: La ficción literaria me ha hecho viajar a sitios que nunca podré encontrar en la realidad; no puedo visitar maravillas como "Castroforte del Baralla" si no es gracias a una novela. ¿Qué lugares literarios visita usted?
AE: Leo ante todo historia, porque la realidad es siempre más profunda y variada que la fantasía, a mi juicio.
AL: Me gustaría saber si la búsqueda de conocimiento puede convertirse en algo destructivo, aumentando nuestra neurosis o sumergiéndonos en la melancolía.
AE: La búsqueda de conocimiento puede ser un cajón de sastre. Si se trata de una experiencia introspectiva empieza y termina en nuestro yo. A mí me interesa cada vez más el tipo de conocimiento que alcanzan los profesionales en sus respectivos campos.
AL: ¿Confía, como Habermas, en la posibilidad de salvar el proyecto ilustrado?
AE: Aborrezco el verbo salvar tanto como el verbo creer, que atribuyo a los pobres de espíritu. Nuestras sociedades han ido progresando en civismo sin que nos diésemos cuenta, simplemente al espabilarse la mayoría de sus miembros en términos prosaicos, aprendiendo a prestarnos servicios. Hay ilustrados sabios como Hume o Kant, e ilustrados no sabios; el mejor antídoto para las trivialidades autoritarias de Voltaire, Rousseau, Helvecio o D'Holbach es leerlos, comprobando hasta qué punto su crítica es acrítica y está envuelta en autocomplacencia.
AL: Se dice que su libro "Historia General de las Drogas" no tiene precedentes en ninguna lengua. ¿Es cierto o es puro márketing editorial? ¿Podemos compararlo en algún grado con "Historia de la sexualidad" y "Vigilar y Castigar", o sería erróneo equipararlo con las obras de Foucault?
AE: Mi historia de las drogas es sólo el esqueleto de un trabajo que esperaba ver completado por muchos otros investigadores, pues ver el mundo desde esa perspectiva implica abrir una ventana donde no la había, pero requiere encontrar muchísimas más informaciones diseminadas en infinitas fuentes. Lástima que sólo haya estimulado unos pocos estudios de rango científico, como el de J.C. Usó.
En cuanto a Foucault, su trabajo es muy irregular. El libro sobre la cárcel es excelente, todo lo contrario que su historia de la sexualidad. Mi vocación no es impresionar o provocar, sino enterarme de qué pasó aquí y allá. Cuanto más sepa del pasado y el presente más cumplo el destino elegido.
AL: ¿La antropología está en peligro de extinción?
AE: Las disciplinas vienen y van. El hecho de que hayan desaparecido los grupos ágrafos de cazadores-recolectores obliga a otra antropología. También la sociología parece en trance de extinción.
AL: Según muchos intelectuales, la postmodernidad no nos ha enseñado nada y está a punto de llegar a su fin. ¿Está de acuerdo con la afirmación?
AE: La postmodernidad es inseparable del "epatamiento", y a mi juicio nace con "Crítica de la razón dialéctica" de Sartre, que sería un fracaso conceptual si no fuese una obra ridícula.
AL: ¿Se puede tener sexo cuando se está en un viaje alucinógeno?
AE: Sí, incluso en la subida, y entonces tenemos una potencia y una fantasía inigualables.
AL: Por último, ¿qué diagnóstico tiene del presente? ¿Qué viaje nos propone para el futuro?
AE: El simplismo voluntarista de los anticomerciales seguirá convergiendo con el simplismo voluntarista de los islámicos, y la sensación de fragilidad, sinsentido y aburrimiento dentro de la opulencia seguirá aguijoneándonos. Mi propuesta es la ya antigua: "sapere aude", atrévete a saber.
DESPIECE 1.
AL: Su plato de cocina favorito.
AE: Las migas con huevo frito.
AL: Un deporte.
AE: El ajedrez.
AL: Un disco de música.
AE: Cualquier antología de los Beatles.
AL: Una película.
AE: Sin perdón.
AL: Algo que no perdonaría.
AE: La crueldad.
AL: La última vez que lloró.
AE: Lloro siempre de entusiasmo, cuando un libro me muestra actos de grandeza ética.
AL: Un pronóstico.
AE: Más de lo que ya hay.
AL: Un vicio inconfesable.
AE: Las películas X.
AL: Alguien que le saca de quicio.
AE: El charlatán.
DESPIECE 2.
AL: ¿Cómo cree que se le recordará?
AE: Ni idea. Querría quedar como alguien que se buscó a sí mismo estudiando el resto de la realidad.
AL: ¿Cuántos libros lee de media al año?
AE: 40 o 50.
AL: ¿Cómo celebra su cumpleaños?
AE: No lo celebro.
AL: En una escala de uno a diez, qué importancia tiene el sexo en su vida. ¿Y la amistad?
AE: 8 para el sexo y 10 para la amistad.
AL: Con quién viajaría a la India... ¿Y de viaje de negocios?
AE: No me gusta la India, y hace mucho que no hago negocios.
AL: ¿Le asustan las nuevas tecnologías?
AE: Para nada.
AL: ¿Es usted... cínico?
AE: En el sentido de buscar la naturalidad.
AL: ¿Conversador?
AE: Hasta la verborragia.
AL: ¿Gracioso?
AE: El humor del absurdo es el único que me conmueve.
ENTREVISTA CON JOHN STOREY
Los estudios culturales importan. El estudio de la cultura popular es más importante que los estudios de comunicación y que muchos otros estudios de humanidades. Ésa es mi opinión, de ahí que quiera rendir un pequeñísimo tributo a los cultural studies con esta entrevista a John Storey, autor del libro TEORÍA CULTURAL Y CULTURA POPULAR.
ANDRÉS LOMEÑA: ¿Son los estudios culturales el nuevo compañero de aventuras de la sociología y la antropología?
JOHN STOREY: Los estudios culturales han transformado nuestra forma de pensar en la cultura y en la vida cotidiana. Ahora se une a la antropología y la sociología como la mejor forma de pensar seriamente en la cultura popular. Quizás su mayor contribución ha sido tomarse la cultura en serio y pensar en ella en relación con el poder sin ahogarse en un mar de pesimismo.
AL: La edición española de Teoría cultural y cultura popular corresponde a la tercera edición inglesa. Usted ya ha publicado la quinta edición. ¿La podremos ver en nuestro idioma?
JS: No estoy seguro de si habrá una quinta edición en español. Ojalá, pero realmente no lo sé. Pienso que la mayor novedad de la quinta edición fue la inclusión explícita de contenidos sobre raza y etnicidad. Ahora trabajo en la sexta edición y todavía estoy pensando qué la diferenciará de la quinta.
AL: Sabemos que Dumas, Dickens o Hugo eran escritores populares y en la actualidad son considerados unos genios. Sin embargo, escritores populares como Dan Brown o Ken Follett no sobrevivirán como autores de prestigio. ¿Qué ha cambiado?
JS: No creo que haya una division natural entre alta cultura y cultura popular. Una de las condiciones más importantes para la existencia de la alta cultura es el poder institucional para legitimar esas distinciones. La formación de un canon, que es siempre un aspecto clave en la formación de un campo particular de la alta cultura, es necesaria, pero también expone la artificialidad de las distinciones que propone. Y tienes razón, es muy poco probable que Brown o Follett pertenezcan al canon de la literatura occidental.
AL: Mi generación se ha visto más influenciada por el porno que por los intelectuales. No sé si incluirá los “porn studies” en su libro. ¿Se puede hablar de una “poscultura”, como sugirió George Steiner?
JS: No tengo planes de incluir los estudios porno en la sexta edición. Steiner tiene algo de razón al pensar el momento actual como “poscultural”. Pero esto es poco más que un momento histórico dentro de lo que podríamos llamar la precultura del siglo XVIII. En otras palabras, el concepto, inventado en el siglo XIX, ha perdido gran parte de su poder en el siglo XXI.
AL: ¿Qué nuevos fenómenos culturales espera? ¿El parkour?
JS: El que mencionas ya tiene ese estatus. Es difícil predecir el futuro, que traerá cosas que no podemos imaginar ahora.
AL: ¿Cuál es el futuro de los estudios culturales? ¿Quién trabaja en ellos en la actualidad? ¿Armand Mattelart? ¿Zizek?
JS: Los dos que mencionas son importantes. Sin embargo, el futuro de los estudios culturales no dependerá de los grandes pensadores, sino de los profesores, instituciones y estudiantes.
AL: Ya que hablamos de cultura popular, ¿tiene gustos extraños?
JS: No, me gusta el fútbol, las películas y la música.
AL: ¿Alguna conclusión?
JS: Las personas no deberían esperar demasiado de los estudios culturales, pero tampoco deberían subestimar su impacto en la vida académica.
15 de marzo de 2011
Andrés Lomeña
ANDRÉS LOMEÑA: ¿Son los estudios culturales el nuevo compañero de aventuras de la sociología y la antropología?
JOHN STOREY: Los estudios culturales han transformado nuestra forma de pensar en la cultura y en la vida cotidiana. Ahora se une a la antropología y la sociología como la mejor forma de pensar seriamente en la cultura popular. Quizás su mayor contribución ha sido tomarse la cultura en serio y pensar en ella en relación con el poder sin ahogarse en un mar de pesimismo.
AL: La edición española de Teoría cultural y cultura popular corresponde a la tercera edición inglesa. Usted ya ha publicado la quinta edición. ¿La podremos ver en nuestro idioma?
JS: No estoy seguro de si habrá una quinta edición en español. Ojalá, pero realmente no lo sé. Pienso que la mayor novedad de la quinta edición fue la inclusión explícita de contenidos sobre raza y etnicidad. Ahora trabajo en la sexta edición y todavía estoy pensando qué la diferenciará de la quinta.
AL: Sabemos que Dumas, Dickens o Hugo eran escritores populares y en la actualidad son considerados unos genios. Sin embargo, escritores populares como Dan Brown o Ken Follett no sobrevivirán como autores de prestigio. ¿Qué ha cambiado?
JS: No creo que haya una division natural entre alta cultura y cultura popular. Una de las condiciones más importantes para la existencia de la alta cultura es el poder institucional para legitimar esas distinciones. La formación de un canon, que es siempre un aspecto clave en la formación de un campo particular de la alta cultura, es necesaria, pero también expone la artificialidad de las distinciones que propone. Y tienes razón, es muy poco probable que Brown o Follett pertenezcan al canon de la literatura occidental.
AL: Mi generación se ha visto más influenciada por el porno que por los intelectuales. No sé si incluirá los “porn studies” en su libro. ¿Se puede hablar de una “poscultura”, como sugirió George Steiner?
JS: No tengo planes de incluir los estudios porno en la sexta edición. Steiner tiene algo de razón al pensar el momento actual como “poscultural”. Pero esto es poco más que un momento histórico dentro de lo que podríamos llamar la precultura del siglo XVIII. En otras palabras, el concepto, inventado en el siglo XIX, ha perdido gran parte de su poder en el siglo XXI.
AL: ¿Qué nuevos fenómenos culturales espera? ¿El parkour?
JS: El que mencionas ya tiene ese estatus. Es difícil predecir el futuro, que traerá cosas que no podemos imaginar ahora.
AL: ¿Cuál es el futuro de los estudios culturales? ¿Quién trabaja en ellos en la actualidad? ¿Armand Mattelart? ¿Zizek?
JS: Los dos que mencionas son importantes. Sin embargo, el futuro de los estudios culturales no dependerá de los grandes pensadores, sino de los profesores, instituciones y estudiantes.
AL: Ya que hablamos de cultura popular, ¿tiene gustos extraños?
JS: No, me gusta el fútbol, las películas y la música.
AL: ¿Alguna conclusión?
JS: Las personas no deberían esperar demasiado de los estudios culturales, pero tampoco deberían subestimar su impacto en la vida académica.
15 de marzo de 2011
Andrés Lomeña
domingo, 20 de febrero de 2011
ENTREVISTA CON THOMAS PAVEL
ANDRÉS LOMEÑA: Representar la existencia: El pensamiento de la novela es una obra maestra. No sé si ha encontrado otros trabajos que puedan rivalizar con el suyo.
THOMAS PAVEL: Gracias por sus amables palabras. Estoy agradecido de que David Roas haya traducido mi obra tan bien. El libro pertenece a un movimiento reciente que reclama mayor reconocimiento para la narrativa antigua griega y medieval en la historia del género. Cervantes, sin ir más lejos, habría estado de acuerdo porque admiraba profundamente las Etiópicas de Heliodoro, una obra que tomó como modelo para su Persiles y Segismunda, texto que consideró su obra maestra. The True History of the Novel de Margaret Anne Doody (1996) y un estudio de Didier Souiller, Armand Strubel y Wladimir Troubetzkoy publicado en su volumen Littérature comparée (1997) tuvieron argumentos similares al mío, animándome a expresar mis propios puntos de vista sobre el tema.
AL: Brian McHale me dijo que usted es mucho mejor que él imaginando diferentes tipos de mundos ficcionales. ¿No ha intentado nunca crear una tipología de mundos de ficción?
TP: Brian McHale, que es uno de los mejores y más perspicaces teóricos contemporáneos de la literatura, sería mejor que yo en llevar a cabo esta tarea. Lo que aprendí mientras trabajaba en la historia de la novela fue que hay fuertes vínculos entre los valores que se promueven en una obra y el mundo ficcional que evoca. Si miramos la forma en que los personajes encarnan ideales morales, es fascinante ver que tanto en las novelas griegas antiguas como en sus descendientes modernos más tempranos (el Persiles de Cervantes incluido), los personajes principales siempre cumplen las necesidades morales más elevadas sin dudarlo. La virtud absoluta es su terreno. En las novelas picarescas, al contrario, el pícaro o pícara hace aquello que es necesario para sobrevivir, incluyendo las cosas más deshonestas y mendaces. Dos tipos de mundos ficcionales se ponen en contraste: el mundo de la perfección moral y el de la corrupción moral. Este ejemplo muestra que para diferenciar entre tipos de mundos ficcionales necesitamos tener en cuenta el tipo de acción, las personas y los valores que se proyectan en él.
AL: Ha descrito la novela como si se tratara de una “ley consuetudinaria” donde más que normas fijas hay costumbres. ¿Su perspectiva es una validación sofisticada de La angustia de la influencia de Harold Bloom? ¿Es su historia de la novela un programa opuesto al que plantea el nuevo historicismo?
TP: Tiene razón: para diferenciarse de la tragedia y de los poemas épicos, que durante mucho tiempo se regularon por la referencia a la Poética de Aristóteles, (tanto si los escritores realmente siguieron sus reglas o, como Lope de Vega, propusieron preceptos alternativos), la novela como género evolucionó gradualmente, de acuerdo con lo que les precedía pero sin abandonar la innovación.
La teoría de la angustia de la influencia funciona para periodos que exigen incesantemente escritores para inventar nuevas tendencias y etiquetas. Los escritores pueden preguntar: ¿Soy demasiado modernista? ¿También soy postmoderno? ¿Sigo a Faulkner o a DeLillo con demasiada obviedad? Y así sucesivamente. Pero no estoy del todo seguro de que Cervantes, Goethe, Balzar o Tolstoi hayan estado atormentados por la angustia de las influencias. Más bien lo contrario: en Don Quijote, Cervantes claramente ridiculizó las novelas de caballeros andantes y en Persiles imitó y adaptó las Etiópicas. Sobre la originalidad y la influencia, el escritor francés Jean Cocteau dijo una vez de forma memorable: “La originalidad consiste en intentar hacerlo como los otros, pero sin tener éxito”.
El gran mérito del nuevo historicismo fue acercar la historia literaria a la poética, la naturaleza imaginativa de la literatura. Mi propia obra enfatiza el lugar de los personajes, la acción y los ideales humanos en el desarrollo de la literatura.
AL: Representar la existencia : El pensamiento de la novela desarrolla dos polos: el mundo ideal frente al mundo sensible. ¿Es la historia de la novela una dialéctica entre la idealización y lo real?
TP: La obra de Lukács es una de mis mayores fuentes de inspiración (junto con Fuentes del yo de Charles Taylor y El desencantamiento del mundo de Marcel Gauchet). Mi libro reivindica la dialéctica de Lukács entre el individuo y la sociedad observando en detalle su trayectoria histórica y sus dos direcciones principales: la idealización de los personajes principales (en novelas como Persiles, la Pamela de Richardson o en Oliver Twist) y, por otro lado, el énfasis en la miseria y la imperfección humana, como en Lazarillo de Tormes, Moll Flanders de Daniel Defoe y Thérèse Raquin de Zola. Esos dos tipos interactúan de diversas formas y producen una multitud de modos novelísticos.
AL: La historia de la novela es, hasta cierto punto, la historia del individualismo moderno. ¿Qué me dice de las novelas río? Las narrativas corales de Balzac, Thomas Mann, Chaucer o Faulkner habrían contribuido a una idea más perspectivista de la novela.
TP: Tienes toda la razón. El individuo puede presentarse en la novela de dos formas complementarias: como el centro de la historia y como un miembro de una unidad mayor (familia, generaciones, grupos sociales). Cada una de las novelas y narraciones cortas de Balzac se concentra en un personaje o en un pequeño grupo de personajes, pero el conjunto de La comedia humana ofrece una imagen de la sociedad francesa como un todo. Las dos convergen: por un lado, los protagonistas de Balzac son individualizados al situarlos en la sociedad, por el otro, la sociedad se representa a través de las historias de sus miembros. Lucien de Rubempré en Las ilusiones perdidas es un poeta cuyas ambiciones sociales le destruyen: el retrato de Lucien realza el de la alta sociedad de París y viceversa. Lo mismo puede decirse de los Buddenbrooks de Thomas Mann. En lo que sugerentemente llamas “narrativa coral”, el coro es esencial, pero también lo son los cantantes individuales.
AL: Ha hablado de una historia natural de las especies, explicando los géneros literarios como una competición en la que la audiencia se ha fragmentado cada vez más. Quizás la literatura erótica o pornográfica se hundió debido al surgimiento del cine erótico y porno. Sugiero que los géneros literarios no luchan solo entre ellos, sino contra todo el abanico cultural, ya sea teatro o cine.
TP: De hecho, la rivalidad y la lucha entre géneros culturales mantiene viva la cultura. Mencionas que las películas eróticas llevaron a la caída de la literatura erótica. También a la inversa, el éxito de las películas sobre el oeste llevó a la producción en masa de novelas sobre el oeste. Las novelas y películas de misterio crecieron de la mano, de igual modo que pasó con las películas y novelas de ciencia ficción. Desde finales del diecinueve ha habido una separación gradual entre la alta literatura, que exige esfuerzos considerables para entenderse, y la literatura media y baja, que son más amables para el lector. ¿Ganaría alguno de esos niveles, causando la desaparición de los otros? Lo dudo. La invención y popularidad de los coches no abolió la posibilidad de pasear.
AL: Darko Suvin me dijo que usa tus textos en sus clases. Afirmó que no le parece una coincidencia que autores como usted o Lubomir Dolezel, emigrados a la otra parte del mundo, estudiaran la teoría de los mundos posibles. No sé si ve alguna conexión entre su experiencia personal y la teoría de los mundos posibles.
TP: Darko Suvin anotó algo muy importante. Los regimenes dictatoriales promueven más que destruyen la capacidad humana para imaginar algo completamente distinto: un mundo mejor y más libre, por ejemplo. En Europa del Este nos contaron que nuestros líderes habían comprendido y dominado de una vez por todas las leyes del desarrollo histórico. La teoría de los mundos ficcionales y posibles nos ofreció una forma de pensar lo contrario. Como “los maestros de la historia” no fueron sensibles al vasto despliegue de posibilidades que rodean al ser humano, al final perdieron.
AL: ¿Qué obras nos recomendaría?
TP: Entre las obras más antiguas, hace muy poco me enamoré de la Diana de Montemayor, la novela pastoril más bella que he conocido. En el siglo XIX: Effi Briest de Theodor Fontane y Fortunata y Jacinta de Perez Galdós. En el veinte, entre tantas obras grandiosas, Solo en Berlín de Hans Fallada, Relatos de Kolimá de Varlam Shalamov, El último encuentro de Sandor Marai, Todo se desmorona de Chinua Achebe y Posesión by A.S. Byatt. En crítica literaria, recomendaría los libros de James Wood The Irresponsible Self. On Laughter and the Novel (2005) y Los mecanismos de la ficción: cómo se construye una novela (2009).
AL: ¿Qué va a publicar en el futuro inmediato?
TP: Trabajo en un libro sobre la literatura y la reflexión moral. Se discute la distancia entre nosotros y nuestra vida (considerando la violencia y la desgracia), el nacimiento de la responsabilidad moral, y, finalmente, el reino del afecto y la gratitud. Los ejemplos vendrán de la literatura antigua y reciente.
A modo de conclusión y de deseo, espero que la literatura y la crítica literaria continúen tan prósperas como lo están ahora.
20 de febrero de 2011
Andrés Lomeña
THOMAS PAVEL: Gracias por sus amables palabras. Estoy agradecido de que David Roas haya traducido mi obra tan bien. El libro pertenece a un movimiento reciente que reclama mayor reconocimiento para la narrativa antigua griega y medieval en la historia del género. Cervantes, sin ir más lejos, habría estado de acuerdo porque admiraba profundamente las Etiópicas de Heliodoro, una obra que tomó como modelo para su Persiles y Segismunda, texto que consideró su obra maestra. The True History of the Novel de Margaret Anne Doody (1996) y un estudio de Didier Souiller, Armand Strubel y Wladimir Troubetzkoy publicado en su volumen Littérature comparée (1997) tuvieron argumentos similares al mío, animándome a expresar mis propios puntos de vista sobre el tema.
AL: Brian McHale me dijo que usted es mucho mejor que él imaginando diferentes tipos de mundos ficcionales. ¿No ha intentado nunca crear una tipología de mundos de ficción?
TP: Brian McHale, que es uno de los mejores y más perspicaces teóricos contemporáneos de la literatura, sería mejor que yo en llevar a cabo esta tarea. Lo que aprendí mientras trabajaba en la historia de la novela fue que hay fuertes vínculos entre los valores que se promueven en una obra y el mundo ficcional que evoca. Si miramos la forma en que los personajes encarnan ideales morales, es fascinante ver que tanto en las novelas griegas antiguas como en sus descendientes modernos más tempranos (el Persiles de Cervantes incluido), los personajes principales siempre cumplen las necesidades morales más elevadas sin dudarlo. La virtud absoluta es su terreno. En las novelas picarescas, al contrario, el pícaro o pícara hace aquello que es necesario para sobrevivir, incluyendo las cosas más deshonestas y mendaces. Dos tipos de mundos ficcionales se ponen en contraste: el mundo de la perfección moral y el de la corrupción moral. Este ejemplo muestra que para diferenciar entre tipos de mundos ficcionales necesitamos tener en cuenta el tipo de acción, las personas y los valores que se proyectan en él.
AL: Ha descrito la novela como si se tratara de una “ley consuetudinaria” donde más que normas fijas hay costumbres. ¿Su perspectiva es una validación sofisticada de La angustia de la influencia de Harold Bloom? ¿Es su historia de la novela un programa opuesto al que plantea el nuevo historicismo?
TP: Tiene razón: para diferenciarse de la tragedia y de los poemas épicos, que durante mucho tiempo se regularon por la referencia a la Poética de Aristóteles, (tanto si los escritores realmente siguieron sus reglas o, como Lope de Vega, propusieron preceptos alternativos), la novela como género evolucionó gradualmente, de acuerdo con lo que les precedía pero sin abandonar la innovación.
La teoría de la angustia de la influencia funciona para periodos que exigen incesantemente escritores para inventar nuevas tendencias y etiquetas. Los escritores pueden preguntar: ¿Soy demasiado modernista? ¿También soy postmoderno? ¿Sigo a Faulkner o a DeLillo con demasiada obviedad? Y así sucesivamente. Pero no estoy del todo seguro de que Cervantes, Goethe, Balzar o Tolstoi hayan estado atormentados por la angustia de las influencias. Más bien lo contrario: en Don Quijote, Cervantes claramente ridiculizó las novelas de caballeros andantes y en Persiles imitó y adaptó las Etiópicas. Sobre la originalidad y la influencia, el escritor francés Jean Cocteau dijo una vez de forma memorable: “La originalidad consiste en intentar hacerlo como los otros, pero sin tener éxito”.
El gran mérito del nuevo historicismo fue acercar la historia literaria a la poética, la naturaleza imaginativa de la literatura. Mi propia obra enfatiza el lugar de los personajes, la acción y los ideales humanos en el desarrollo de la literatura.
AL: Representar la existencia : El pensamiento de la novela desarrolla dos polos: el mundo ideal frente al mundo sensible. ¿Es la historia de la novela una dialéctica entre la idealización y lo real?
TP: La obra de Lukács es una de mis mayores fuentes de inspiración (junto con Fuentes del yo de Charles Taylor y El desencantamiento del mundo de Marcel Gauchet). Mi libro reivindica la dialéctica de Lukács entre el individuo y la sociedad observando en detalle su trayectoria histórica y sus dos direcciones principales: la idealización de los personajes principales (en novelas como Persiles, la Pamela de Richardson o en Oliver Twist) y, por otro lado, el énfasis en la miseria y la imperfección humana, como en Lazarillo de Tormes, Moll Flanders de Daniel Defoe y Thérèse Raquin de Zola. Esos dos tipos interactúan de diversas formas y producen una multitud de modos novelísticos.
AL: La historia de la novela es, hasta cierto punto, la historia del individualismo moderno. ¿Qué me dice de las novelas río? Las narrativas corales de Balzac, Thomas Mann, Chaucer o Faulkner habrían contribuido a una idea más perspectivista de la novela.
TP: Tienes toda la razón. El individuo puede presentarse en la novela de dos formas complementarias: como el centro de la historia y como un miembro de una unidad mayor (familia, generaciones, grupos sociales). Cada una de las novelas y narraciones cortas de Balzac se concentra en un personaje o en un pequeño grupo de personajes, pero el conjunto de La comedia humana ofrece una imagen de la sociedad francesa como un todo. Las dos convergen: por un lado, los protagonistas de Balzac son individualizados al situarlos en la sociedad, por el otro, la sociedad se representa a través de las historias de sus miembros. Lucien de Rubempré en Las ilusiones perdidas es un poeta cuyas ambiciones sociales le destruyen: el retrato de Lucien realza el de la alta sociedad de París y viceversa. Lo mismo puede decirse de los Buddenbrooks de Thomas Mann. En lo que sugerentemente llamas “narrativa coral”, el coro es esencial, pero también lo son los cantantes individuales.
AL: Ha hablado de una historia natural de las especies, explicando los géneros literarios como una competición en la que la audiencia se ha fragmentado cada vez más. Quizás la literatura erótica o pornográfica se hundió debido al surgimiento del cine erótico y porno. Sugiero que los géneros literarios no luchan solo entre ellos, sino contra todo el abanico cultural, ya sea teatro o cine.
TP: De hecho, la rivalidad y la lucha entre géneros culturales mantiene viva la cultura. Mencionas que las películas eróticas llevaron a la caída de la literatura erótica. También a la inversa, el éxito de las películas sobre el oeste llevó a la producción en masa de novelas sobre el oeste. Las novelas y películas de misterio crecieron de la mano, de igual modo que pasó con las películas y novelas de ciencia ficción. Desde finales del diecinueve ha habido una separación gradual entre la alta literatura, que exige esfuerzos considerables para entenderse, y la literatura media y baja, que son más amables para el lector. ¿Ganaría alguno de esos niveles, causando la desaparición de los otros? Lo dudo. La invención y popularidad de los coches no abolió la posibilidad de pasear.
AL: Darko Suvin me dijo que usa tus textos en sus clases. Afirmó que no le parece una coincidencia que autores como usted o Lubomir Dolezel, emigrados a la otra parte del mundo, estudiaran la teoría de los mundos posibles. No sé si ve alguna conexión entre su experiencia personal y la teoría de los mundos posibles.
TP: Darko Suvin anotó algo muy importante. Los regimenes dictatoriales promueven más que destruyen la capacidad humana para imaginar algo completamente distinto: un mundo mejor y más libre, por ejemplo. En Europa del Este nos contaron que nuestros líderes habían comprendido y dominado de una vez por todas las leyes del desarrollo histórico. La teoría de los mundos ficcionales y posibles nos ofreció una forma de pensar lo contrario. Como “los maestros de la historia” no fueron sensibles al vasto despliegue de posibilidades que rodean al ser humano, al final perdieron.
AL: ¿Qué obras nos recomendaría?
TP: Entre las obras más antiguas, hace muy poco me enamoré de la Diana de Montemayor, la novela pastoril más bella que he conocido. En el siglo XIX: Effi Briest de Theodor Fontane y Fortunata y Jacinta de Perez Galdós. En el veinte, entre tantas obras grandiosas, Solo en Berlín de Hans Fallada, Relatos de Kolimá de Varlam Shalamov, El último encuentro de Sandor Marai, Todo se desmorona de Chinua Achebe y Posesión by A.S. Byatt. En crítica literaria, recomendaría los libros de James Wood The Irresponsible Self. On Laughter and the Novel (2005) y Los mecanismos de la ficción: cómo se construye una novela (2009).
AL: ¿Qué va a publicar en el futuro inmediato?
TP: Trabajo en un libro sobre la literatura y la reflexión moral. Se discute la distancia entre nosotros y nuestra vida (considerando la violencia y la desgracia), el nacimiento de la responsabilidad moral, y, finalmente, el reino del afecto y la gratitud. Los ejemplos vendrán de la literatura antigua y reciente.
A modo de conclusión y de deseo, espero que la literatura y la crítica literaria continúen tan prósperas como lo están ahora.
20 de febrero de 2011
Andrés Lomeña
sábado, 19 de febrero de 2011
¿POR QUÉ LAS MENTIRAS PERSISTEN? UNA HIPÓTESIS
Cognitivamente, es más fácil decir la verdad que mentir (con la excepción del mentiroso compulsivo, entrenado en la mentira).
Del mismo modo, para algunas personas y en algunos contextos es más fácil creer que "no creer".
¿Para qué personas? Para los crédulos, evidentemente. No me extenderé aquí.
¿En qué contextos? Sospecho que en aquellos en los que no son especialmente hábiles. Ejemplos:
- Para personas con poca "competencia" en temas espirituales, es probable que sean más crédulos en cuestiones religiosas.
- Para personas con poca competencia científica, es probable que sean más crédulos ante los resultados de la ciencia.
- Para quienes tienen poca competencia tecnológica, es probable que sean más crédulos con las cadenas de mensajes de correo electrónico que se suelen enviar.
El último bulo que me ha llegado a los oídos es que si marcas tu código PIN al revés en el cajero automático, se alerta a la policía de inmediato porque estarías indicando que alguien te está obligando a sacar dinero.
Según lo que he dicho unas líneas más arriba, la falta de competencia explicaría por qué las personas se creen estas mentiras... pero nada sabríamos acerca de por qué "persisten" las mentiras.
Mi hipótesis es tan sencilla que resulta estúpida: nadie se molesta en comprobarlas.
Esta falta de interés, en cambio, sí tiene alguna repercusión sobre la teoría, que es lo que me interesa. Los psicólogos sociales idearon una fórmula para el rumor:
RUMOR = IMPORTANCIA X AMBIGÜEDAD
Yo creo que aquí hay algo equivocado. El rumor no puede depender directamente del nivel de importancia porque si fuera muy importante, alguien comprobaría la veracidad de lo que se dice y se desmontaría rápidamente el rumor.
Por lo tanto, el rumor debe tratar un tema "lo suficientemente importante" como para que alguien lo comente (en una conversación distendida es suficiente), pero no tanto como para que la gente lo compruebe.
Volvamos al bulo del cajero. ¿Quién va a comprobar lo del cajero automático? ¿Para qué? ¿Qué más da si es verdad o mentira? Habrá a quien no le importe comprobarlo... ¿pero quién se acordaría? ¿Y si fuera verdad? Entonces acudiría la policía y te habrías metido en un lío innecesariamente.
Afortunadamente, no es necesaria la comprobación empírica. Basta con mirar por Internet:
http://www.microsiervos.com/archivo/leyendas-urbanas/bulo-pin-reves-cajero.html
En este enlace se puede comprobar que todo es mentira. Pero claro, siempre persistiría la duda, así que he perdido 5 minutos de mi vida en acudir al cajero y poner mi código PIN al revés.
ERROR.
No he podido sacar dinero.
Soy consciente de que mi demostración desincentivará a quienes quisieran comprobar el bulo por ellos mismos. Quizás yo podría estar extendiendo un anti-bulo. En cualquier caso, creo que el sentido común se impone y además, todos podéis perder un par de minutos como yo.
En definitiva, las mentiras persisten porque suelen ser poco importantes para demostrar su falsedad.
Hay otras mentiras, mucho más importantes (como la de participar en guerras), que no comprobamos porque no tenemos a disposición la información pertinente... pero eso es otra historia. Sin embargo, creo que el mecanismo que interviene en bulos estúpidos es el mismo que el de los bulos sobre temas políticos y asuntos nacionales:
La gente tiene poca competencia en "deliberación", "debate" y "democracia", tiende a creer imbecilidades y no puede comprobar su falsedad o no le interesa tanto como para hacerlo. De hecho, la gente "ideologizada" prefiere no comprobar las cosas... es más fácil vivir en la ambigüedad, en el convencimiento de que se tiene razón y en la ignorancia.
Del mismo modo, para algunas personas y en algunos contextos es más fácil creer que "no creer".
¿Para qué personas? Para los crédulos, evidentemente. No me extenderé aquí.
¿En qué contextos? Sospecho que en aquellos en los que no son especialmente hábiles. Ejemplos:
- Para personas con poca "competencia" en temas espirituales, es probable que sean más crédulos en cuestiones religiosas.
- Para personas con poca competencia científica, es probable que sean más crédulos ante los resultados de la ciencia.
- Para quienes tienen poca competencia tecnológica, es probable que sean más crédulos con las cadenas de mensajes de correo electrónico que se suelen enviar.
El último bulo que me ha llegado a los oídos es que si marcas tu código PIN al revés en el cajero automático, se alerta a la policía de inmediato porque estarías indicando que alguien te está obligando a sacar dinero.
Según lo que he dicho unas líneas más arriba, la falta de competencia explicaría por qué las personas se creen estas mentiras... pero nada sabríamos acerca de por qué "persisten" las mentiras.
Mi hipótesis es tan sencilla que resulta estúpida: nadie se molesta en comprobarlas.
Esta falta de interés, en cambio, sí tiene alguna repercusión sobre la teoría, que es lo que me interesa. Los psicólogos sociales idearon una fórmula para el rumor:
RUMOR = IMPORTANCIA X AMBIGÜEDAD
Yo creo que aquí hay algo equivocado. El rumor no puede depender directamente del nivel de importancia porque si fuera muy importante, alguien comprobaría la veracidad de lo que se dice y se desmontaría rápidamente el rumor.
Por lo tanto, el rumor debe tratar un tema "lo suficientemente importante" como para que alguien lo comente (en una conversación distendida es suficiente), pero no tanto como para que la gente lo compruebe.
Volvamos al bulo del cajero. ¿Quién va a comprobar lo del cajero automático? ¿Para qué? ¿Qué más da si es verdad o mentira? Habrá a quien no le importe comprobarlo... ¿pero quién se acordaría? ¿Y si fuera verdad? Entonces acudiría la policía y te habrías metido en un lío innecesariamente.
Afortunadamente, no es necesaria la comprobación empírica. Basta con mirar por Internet:
http://www.microsiervos.com/archivo/leyendas-urbanas/bulo-pin-reves-cajero.html
En este enlace se puede comprobar que todo es mentira. Pero claro, siempre persistiría la duda, así que he perdido 5 minutos de mi vida en acudir al cajero y poner mi código PIN al revés.
ERROR.
No he podido sacar dinero.
Soy consciente de que mi demostración desincentivará a quienes quisieran comprobar el bulo por ellos mismos. Quizás yo podría estar extendiendo un anti-bulo. En cualquier caso, creo que el sentido común se impone y además, todos podéis perder un par de minutos como yo.
En definitiva, las mentiras persisten porque suelen ser poco importantes para demostrar su falsedad.
Hay otras mentiras, mucho más importantes (como la de participar en guerras), que no comprobamos porque no tenemos a disposición la información pertinente... pero eso es otra historia. Sin embargo, creo que el mecanismo que interviene en bulos estúpidos es el mismo que el de los bulos sobre temas políticos y asuntos nacionales:
La gente tiene poca competencia en "deliberación", "debate" y "democracia", tiende a creer imbecilidades y no puede comprobar su falsedad o no le interesa tanto como para hacerlo. De hecho, la gente "ideologizada" prefiere no comprobar las cosas... es más fácil vivir en la ambigüedad, en el convencimiento de que se tiene razón y en la ignorancia.
viernes, 18 de febrero de 2011
LIBERACIÓN ANIMAL, de Peter Singer, reeditado en 2011
Buenas noticias editoriales. TAURUS ha decidido editar LIBERACIÓN ANIMAL, de Peter Singer, el libro que se ha convertido en la auténtica Biblia de los derechos animales (aunque el libro ha sido muy criticado dentro del movimiento animalista). Antes estaba editado por Trotta, pero estaba prácticamente descatalogado, era algo inencontrable.
Lo mejor es que ahora podemos comprarlo incluso en la FNAC. Digo esto porque el problema hasta ahora ha sido que un tema así era muy difícil de sacar de los escasos círculos académicos o de la conversación de cuatro frikis. Ahora el libro está al alcance de cualquiera, a 19 euros.
Una gran noticia para el mercado editorial español y para nuestra historia de las ideas. Ojalá LIBERACIÓN ANIMAL venda lo suficiente como para que las editoriales sigan apostando por libros tan influyentes como controvertidos.
Lo mejor es que ahora podemos comprarlo incluso en la FNAC. Digo esto porque el problema hasta ahora ha sido que un tema así era muy difícil de sacar de los escasos círculos académicos o de la conversación de cuatro frikis. Ahora el libro está al alcance de cualquiera, a 19 euros.
Una gran noticia para el mercado editorial español y para nuestra historia de las ideas. Ojalá LIBERACIÓN ANIMAL venda lo suficiente como para que las editoriales sigan apostando por libros tan influyentes como controvertidos.
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