He leído aquí que MERCK ha adquirido Schering-Plough. A mí los nombres no me dicen nada, y sin embargo considero que es una noticia más que relevante. Creo que deberíamos tener más información sobre estos temas. Deberíamos empezar, supongo, por el ensayo El gran secreto de la industria farmacéutica, de Philippe Pignarre.
ACTUALIZACIÓN: El tema tiene mucho jugo. Pfizer reducirá su plantilla tras una adquisición en enero de 2009. Además, ha caído en mis manos otro libro sobre el tema: Los inventores de enfermedades, de Jörg Blech, donde citan, además del libro de Pignarre, otro de Marcia Angell llamado The truth about drug companies. How they deceive us and what to do about it. Ya hay quien podría hacer todo un informe a partir de estas tres lecturas. Suerte al que se anime.
lunes, 9 de marzo de 2009
sábado, 31 de enero de 2009
Premios Nobel alternativos
¡Existen! Es un premio al Sustento Bien Ganado. Pretenden equipararse a los Premios Nobel.
Me parece llamativo que los Premios Frambuesa de Oro (peor película, peor actor) sean mucho más conocidos y anunciados en los medios.
Me parece llamativo que los Premios Frambuesa de Oro (peor película, peor actor) sean mucho más conocidos y anunciados en los medios.
viernes, 30 de enero de 2009
DESGRACIA, de Coetzee
Buena obra del premio Nobel de literatura. 9 euritos en edición de bolsillo.
Una historia sobre un profesor universitario que tiene una aventura con una de sus alumnas y a partir de ese incidente "cae en desgracia".
Recomendable.
Una historia sobre un profesor universitario que tiene una aventura con una de sus alumnas y a partir de ese incidente "cae en desgracia".
Recomendable.
martes, 13 de enero de 2009
Reeditan CIUDAD PERMUTACIÓN
Mi conocimiento sobre ciencia ficción es escaso (mi amiga Vicky sabe mucho más), y más aún sobre ciencia ficción "hard". Sin embargo, estoy seguro de la calidad de una obra como CIUDAD PERMUTACIÓN, del australiano Greg Egan.
Zeta bolsillo ha reeditado en noviembre de 2008 esta joya literaria por 10 euros. Se encuentra en tiendas habituales como FNAC.
Valoración: muy pero que muy recomendable.
Zeta bolsillo ha reeditado en noviembre de 2008 esta joya literaria por 10 euros. Se encuentra en tiendas habituales como FNAC.
Valoración: muy pero que muy recomendable.
lunes, 12 de enero de 2009
EL MITO DE LA CAÍDA
Siempre soñé con la idea de escribir un artículo sobre las emociones de la caída libre. Como no tengo pensado continuar en el mundo del periodismo, me conformaré con este blog.
Ayer, 11 de enero de 2009, fui a Empuriabrava (Cataluña) y salté al vacío.
Agradecimientos:
A Srdan (Sergio en serbio) por tirarse conmigo y a Cristian por mostrarme el camino.
Mitología
Un antropólogo explicaría el mito de la caída (platónico, cristiano) como un miedo residual del Homo Sapiens (el animal que camina erecto) a caerse y romperse algo. Caer del Cielo al Infierno es acojonarse ante la posibilidad de perder la verticalidad (también terror a lesionarse) y volver a nuestra condición animal.
El mito de la caída siempre se ha visto, siguiendo este razonamiento, como una degradación moral. Las metáforas que atraviesan nuestra sociedad son: "arriba es bueno" y "abajo es malo". Escalar en la sociedad es bueno, caer en picado es malo.
Ya es hora de empezar a cambiar esas metáforas. Caer puede ser diversión, éxtasis, conocimiento y crecimiento personal.
Fenomenología del salto
No existe la sensación de vértigo. No existe el bloqueo mental. Existe el pánico inicial y el disparate final cuando el vientre del avión te suelta en la inmensidad del aire, donde no hay referencias ni sujeciones. No se alcanza ni la mitad de la "velocidad terminal" porque el monitor suelta una resistencia casi desde el principio; aun así, la sensación es realmente conmovedora.
El espacio abierto te abraza y sientes una primera aceleración para después flotar en el cielo, como si nadaras. La adrenalina se marcha desde el momento del salto y da paso a una gozosa orgía de los sentidos.
De este modo pude ser un silfo (espíritu elemental del aire, personaje de La historia interminable) durante algo más de un minuto. Desde ahora, para mí el mito de la caída significa estar más cerca del mundo de Fantasía ;)
¿Dedicatoria?
Si se pudieran dedicar los saltos, el mío sería para mi hermanito Juanqui, que podrá hacer grandes cosas en la vida, y para Pablillo, que siempre quiso saltar e incluso me animó a hacerlo.
Ayer, 11 de enero de 2009, fui a Empuriabrava (Cataluña) y salté al vacío.
Agradecimientos:
A Srdan (Sergio en serbio) por tirarse conmigo y a Cristian por mostrarme el camino.
Mitología
Un antropólogo explicaría el mito de la caída (platónico, cristiano) como un miedo residual del Homo Sapiens (el animal que camina erecto) a caerse y romperse algo. Caer del Cielo al Infierno es acojonarse ante la posibilidad de perder la verticalidad (también terror a lesionarse) y volver a nuestra condición animal.
El mito de la caída siempre se ha visto, siguiendo este razonamiento, como una degradación moral. Las metáforas que atraviesan nuestra sociedad son: "arriba es bueno" y "abajo es malo". Escalar en la sociedad es bueno, caer en picado es malo.
Ya es hora de empezar a cambiar esas metáforas. Caer puede ser diversión, éxtasis, conocimiento y crecimiento personal.
Fenomenología del salto
No existe la sensación de vértigo. No existe el bloqueo mental. Existe el pánico inicial y el disparate final cuando el vientre del avión te suelta en la inmensidad del aire, donde no hay referencias ni sujeciones. No se alcanza ni la mitad de la "velocidad terminal" porque el monitor suelta una resistencia casi desde el principio; aun así, la sensación es realmente conmovedora.
El espacio abierto te abraza y sientes una primera aceleración para después flotar en el cielo, como si nadaras. La adrenalina se marcha desde el momento del salto y da paso a una gozosa orgía de los sentidos.
De este modo pude ser un silfo (espíritu elemental del aire, personaje de La historia interminable) durante algo más de un minuto. Desde ahora, para mí el mito de la caída significa estar más cerca del mundo de Fantasía ;)
¿Dedicatoria?
Si se pudieran dedicar los saltos, el mío sería para mi hermanito Juanqui, que podrá hacer grandes cosas en la vida, y para Pablillo, que siempre quiso saltar e incluso me animó a hacerlo.
domingo, 26 de agosto de 2007
SOBRE LA BODA HINDÚ Y MI VIAJE A ESTADOS UNIDOS
[Aviso: no llevaba mi cámara, así que las fotos incluidas son hasta el día antes de la boda. Tenemos más de mil fotos y vídeos que ocupan mucho, así que he puesto varias imágenes, las que tengo a mano, que no son, ni con mucho, las más bonitas].
Colón buscaba las Indias y encontró las Américas. Mi amigo malagueño Jesús, en cambio, buscaba América y se encontró con la India. En California conoció a Manisha, una muchacha estadounidense de 31 años, guapa y muy jovial. Decidieron casarse por el rito hindú, y yo le prometí que iría.
Así fue: Isra, Luis Enrique y yo (compañeros del instituto, donde conocimos a nuestro querido Cacho, nombre con el que designamos a Jesús) aterrizamos en la perturbadora ciudad de San Francisco y pasamos dos semanas inolvidables.

El itinerario no es lo importante, pero para resumir diré que vimos Frisco, Los Ángeles, Santa Cruz, Las Vegas y el parque nacional de secuoyas (un lugar donde se respira un aroma milenario... árboles con más de mil años de una belleza indescriptible). También nos cruzamos con la universidad de Stanford, en Palo Alto (parte del Silicon Valley), y con algunas otras cositas.
Para mí lo fundamental del viaje fue la encantadora ceremonia que vimos en Santa Mónica (lugar donde la industria del porno saca muchísimo dinero). La boda, que constaba de tres días, nos permitió conocer a la familia de Jesús (yo conocía a las hermanas de vista, pero poco más, y a los primos ni eso). En esos días nos presentaron a personas increíbles, varios de ellos muy estilo Hollywood: una actriz mitad africana mitad hindú que aparece en la película Swat; una niña llamada Rosalinda, rabiosamente bonita, descendiente de hondureños y palestinos y atrapada, a mi juicio, por la opulencia y la contradicción mortificante de una sociedad que premia el crecimiento personal, fundamentalmente en lo económico, mientras castiga el disenso.

El primer día se plantó un árbol y se conocieron las familias. El segundo día era en un polideportivo donde hubo danzas de Bollywood y otros bailes (con unos palos que recibimos de regalo). Y el día de la boda fue impresionante: Jesús montado en un elefante mientras nosotros bailábamos delante de él. Un ritual embriagador (sobre todo porque luego bebimos mucho alcohol) que me demostró algo: hay momentos en la vida auténticos e inauténticos. Y yo disfruté muchísimo con la consagración de esta relación, una unión grandilocuente y honesta envuelta en la colorida cultura hindú, que tiene para mí mucho de Kitsch y poco de buen gusto (lo cual hizo todo mucho más divertido, paródico y entrañable que si hubiera sido una fiesta seria y moderada). El lugar escogido fue Malibú, en la casa de un dentista famoso. Cerca de allí estaba Venice Beach, un residuo genial de la ideología californiana: gente que bebía y fumaba en la playa mientras hacía una enorme batukada.
Aun con todo, hubo más. Nos "ensetamos" en un parque (el del Golden Gate, puente por el que también pasamos) , una experiencia siempre enriquecedora en el plano personal, y cachonda en el lado social. Me tomé un brawnie de maría en un bar, lo cual me provocó también un buen calentón y dormí pensando que nuevamente había rebasado los límites de la razón... para encontrar en la sima de mi imaginación la llave a una felicidad extraña, un tanto indolente, declaradamente absurda, una nueva realidad brutalmente reveladora, una mirada al abismo que te hace sentir mediocre en EEUU, insignificante en tus pocas proezas y genial en tus más reconocidos fracasos.
Como digo, aquí no quedó la cosa. Disfrutamos de la visita a Alcatraz, de la ciudad de San Francisco (donde alguno que otro visitó a las masajistas, que por algo más de dinero te ofrecen un "final feliz"), de las playas de Santa Mónica, de la visión norteamericana de los conflictos globales.

En resumen, una experiencia que me ha dado nueva savia. Si alguien esperaba una crítica a Estados Unidos, que se olvide. He corroborado gran parte de los prejuicios extravagantes de ciertos europeos marchitos, he tenido la oportunidad de sobrevolar la riqueza de Estados Unidos (alquilamos 11 días un Toyota automático), hablando con gente fascinante sobre política. He podido desechar la porquería contaminante del españolito descerebrado, acostumbrado a escupir sobre los yankis para así dar un motivo a su existencia. Quien quiera seguir viendo Estados Unidos como un simulacro, como una especie de país de cartón piedra, que lea "América" de Baudrillard. Yo por mi parte seguiré con mi visión un tanto cínica, pensando que no es tanto aquel país el que está hecho de cartón piedra (ni tampoco España, o Europa), sino nuestra mirada la que está "enmierdada" con un neón furioso, el cual desea eclipsar la complejidad de cualquier sociedad, para crear una vida fácilmente digerible: americanitos malos, nosotros buenos.

En cualquier caso, la boda ha sido toda una lección de comunicación intercultural. Me alegro por mi amigo, alguien que ha hecho posible ampliar la visión de sus padres, sus amigos, la de un amplio espectro de personas. Ha sido valiente y razonador, buen anfitrión y mejor amigo. No tengo sino palabras de agradecimiento para mi admirado Cacho.
¡Ere er que va a queá limpio Cacho! Tú lo sabes.
Siempre tuyo,
Andresito.

Colón buscaba las Indias y encontró las Américas. Mi amigo malagueño Jesús, en cambio, buscaba América y se encontró con la India. En California conoció a Manisha, una muchacha estadounidense de 31 años, guapa y muy jovial. Decidieron casarse por el rito hindú, y yo le prometí que iría.
Así fue: Isra, Luis Enrique y yo (compañeros del instituto, donde conocimos a nuestro querido Cacho, nombre con el que designamos a Jesús) aterrizamos en la perturbadora ciudad de San Francisco y pasamos dos semanas inolvidables.

El itinerario no es lo importante, pero para resumir diré que vimos Frisco, Los Ángeles, Santa Cruz, Las Vegas y el parque nacional de secuoyas (un lugar donde se respira un aroma milenario... árboles con más de mil años de una belleza indescriptible). También nos cruzamos con la universidad de Stanford, en Palo Alto (parte del Silicon Valley), y con algunas otras cositas.
Para mí lo fundamental del viaje fue la encantadora ceremonia que vimos en Santa Mónica (lugar donde la industria del porno saca muchísimo dinero). La boda, que constaba de tres días, nos permitió conocer a la familia de Jesús (yo conocía a las hermanas de vista, pero poco más, y a los primos ni eso). En esos días nos presentaron a personas increíbles, varios de ellos muy estilo Hollywood: una actriz mitad africana mitad hindú que aparece en la película Swat; una niña llamada Rosalinda, rabiosamente bonita, descendiente de hondureños y palestinos y atrapada, a mi juicio, por la opulencia y la contradicción mortificante de una sociedad que premia el crecimiento personal, fundamentalmente en lo económico, mientras castiga el disenso.
El primer día se plantó un árbol y se conocieron las familias. El segundo día era en un polideportivo donde hubo danzas de Bollywood y otros bailes (con unos palos que recibimos de regalo). Y el día de la boda fue impresionante: Jesús montado en un elefante mientras nosotros bailábamos delante de él. Un ritual embriagador (sobre todo porque luego bebimos mucho alcohol) que me demostró algo: hay momentos en la vida auténticos e inauténticos. Y yo disfruté muchísimo con la consagración de esta relación, una unión grandilocuente y honesta envuelta en la colorida cultura hindú, que tiene para mí mucho de Kitsch y poco de buen gusto (lo cual hizo todo mucho más divertido, paródico y entrañable que si hubiera sido una fiesta seria y moderada). El lugar escogido fue Malibú, en la casa de un dentista famoso. Cerca de allí estaba Venice Beach, un residuo genial de la ideología californiana: gente que bebía y fumaba en la playa mientras hacía una enorme batukada.
Aun con todo, hubo más. Nos "ensetamos" en un parque (el del Golden Gate, puente por el que también pasamos) , una experiencia siempre enriquecedora en el plano personal, y cachonda en el lado social. Me tomé un brawnie de maría en un bar, lo cual me provocó también un buen calentón y dormí pensando que nuevamente había rebasado los límites de la razón... para encontrar en la sima de mi imaginación la llave a una felicidad extraña, un tanto indolente, declaradamente absurda, una nueva realidad brutalmente reveladora, una mirada al abismo que te hace sentir mediocre en EEUU, insignificante en tus pocas proezas y genial en tus más reconocidos fracasos.
Como digo, aquí no quedó la cosa. Disfrutamos de la visita a Alcatraz, de la ciudad de San Francisco (donde alguno que otro visitó a las masajistas, que por algo más de dinero te ofrecen un "final feliz"), de las playas de Santa Mónica, de la visión norteamericana de los conflictos globales.
En resumen, una experiencia que me ha dado nueva savia. Si alguien esperaba una crítica a Estados Unidos, que se olvide. He corroborado gran parte de los prejuicios extravagantes de ciertos europeos marchitos, he tenido la oportunidad de sobrevolar la riqueza de Estados Unidos (alquilamos 11 días un Toyota automático), hablando con gente fascinante sobre política. He podido desechar la porquería contaminante del españolito descerebrado, acostumbrado a escupir sobre los yankis para así dar un motivo a su existencia. Quien quiera seguir viendo Estados Unidos como un simulacro, como una especie de país de cartón piedra, que lea "América" de Baudrillard. Yo por mi parte seguiré con mi visión un tanto cínica, pensando que no es tanto aquel país el que está hecho de cartón piedra (ni tampoco España, o Europa), sino nuestra mirada la que está "enmierdada" con un neón furioso, el cual desea eclipsar la complejidad de cualquier sociedad, para crear una vida fácilmente digerible: americanitos malos, nosotros buenos.

En cualquier caso, la boda ha sido toda una lección de comunicación intercultural. Me alegro por mi amigo, alguien que ha hecho posible ampliar la visión de sus padres, sus amigos, la de un amplio espectro de personas. Ha sido valiente y razonador, buen anfitrión y mejor amigo. No tengo sino palabras de agradecimiento para mi admirado Cacho.
¡Ere er que va a queá limpio Cacho! Tú lo sabes.
Siempre tuyo,
Andresito.

jueves, 12 de abril de 2007
Absorciones en el mundillo del Blog
Corría el año 2001 cuando el gran Pelúo me facilitó la forma de crear un blog gratuito para mi clase de segundo de periodismo. 2001 y ya teníamos un blog. Alrededor de 5 años después se puso de moda y cualquiera tiene uno... qué poco valoramos las cosas. Aquel blog de periodismo tenía sistema de encuestas para putear a los profesores, toda una genialidad. Quizá la gente no valoró el diseño, como si ahora los blog actuales fueran mucho mejores (Simplemente ahora se joden porque están acostumbrados a ver la misma mierda con distintas pieles).
Total, que mi blog es una mierda, es cansino, pero me ha dado por publicar alguna cosita nueva a raíz de un nuevo brote de aburrimiento. Y lo que veo ahora es que han obligado a cambiarme a Google. Quizá "Blogger" ya pertenecía a Google (Ni lo sé ni lo voy a buscar ahora), pero es en esta última entrada cuando se me "ha forzado" a cambiar.
En fin, Pelúo, como eres de las pocas personas que leerá esto (Porque me tienes añadido creo, yo sigo viendo las web al escribirlas en la barra del navegador), esto es un capítulo más en la concentración empresarial: primero tuvimos la lucha por los servidores (Aquella época en la que me prestabas cierta contraseña de algún colega tuyo de Futurnet... dónde ha quedado ya no digo el hacking, pero sí la "picardía"; aquella época de Arrakis, que marcó una época, snif snif), ahora la concentración para acaparar todo el web 2.0. (Youtube, Flickr, etcétera).
No lo digo ni con nostalgia ni con alegría. Para mí las nuevas tecnologías son asombrosas, me flipa seguirlas y ver qué tipo de cambios se producen y cómo éstos repercuten en nuestra sociedad. Mua!
Total, que mi blog es una mierda, es cansino, pero me ha dado por publicar alguna cosita nueva a raíz de un nuevo brote de aburrimiento. Y lo que veo ahora es que han obligado a cambiarme a Google. Quizá "Blogger" ya pertenecía a Google (Ni lo sé ni lo voy a buscar ahora), pero es en esta última entrada cuando se me "ha forzado" a cambiar.
En fin, Pelúo, como eres de las pocas personas que leerá esto (Porque me tienes añadido creo, yo sigo viendo las web al escribirlas en la barra del navegador), esto es un capítulo más en la concentración empresarial: primero tuvimos la lucha por los servidores (Aquella época en la que me prestabas cierta contraseña de algún colega tuyo de Futurnet... dónde ha quedado ya no digo el hacking, pero sí la "picardía"; aquella época de Arrakis, que marcó una época, snif snif), ahora la concentración para acaparar todo el web 2.0. (Youtube, Flickr, etcétera).
No lo digo ni con nostalgia ni con alegría. Para mí las nuevas tecnologías son asombrosas, me flipa seguirlas y ver qué tipo de cambios se producen y cómo éstos repercuten en nuestra sociedad. Mua!
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