No sé NADA de economía. Ayer traté de explicar a Cristian algo que leí hace poco... y me salió de pena. Así que he releído el artículo en el blog de Faustino Ferrandis para recordar y comprender. Copio aquí sus explicaciones, aunque he hecho algunos cambios para resumir. Ahí voy:
¿Por qué los bancos crean dinero de la nada y no se considera una estafa piramidal?
La regla de oro del sistema bancario es la confianza: si vamos a sacar dinero del banco, el banco nos lo dará. Al mismo tiempo, somos conscientes de que si todos pidiéramos de golpe nuestros ahorros, el banco no podría entregarlos. ¿Por qué ocurre esto? La respuesta se encuentra en el llamado coeficiente de caja y en el efecto multiplicador del dinero.
Cuando depositamos dinero en un banco, la entidad está obligada a conservar sólo una parte de la cantidad aportada, mientras que puede usar el resto para otras operaciones. El porcentaje de dinero que el banco está obligado a tener en su caja es el coeficiente de caja. En la zona Euro ese porcentaje lo fija el Banco Central Europeo y en estos momentos es del 2 por ciento.
Para justificar la confianza en los bancos se crea el Fondo de Garantía de Depósitos, un Fondo donde todos los bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito deben aportar alrededor del 0,6 por mil de todos los depósitos realizados. Este Fondo nos garantiza que si la entidad bancaria no puede pagar, será el Fondo el que nos devuelva nuestros depósitos.
Como hemos dicho, el coeficiente de caja obliga al banco a tener un 2 por ciento de lo que ingresamos en sus cajas, pero ¿qué pasa con el otro 98 por ciento? El banco puede disponer de ese dinero como le venga en gana. Lo normal será que vuelva a prestarlo a otra persona, y así se produce el "efecto multiplicador del dinero".
EJEMPLO:
1) Imagina que los bancos prestan todo lo que pueden (el 98 por ciento. El 2 por ciento restante es el coeficiente de caja).
2) Imagina que las personas actúan de esta manera: gastan todo lo que reciben prestado e ingresan en sus bancos todo lo que cobran.
3) Imagina que tienes mil euros y compras una tele por valor de mil euros.
El vendedor de la tele ganará mil euritos y los mete en el banco. Su banco está obligado a retener el 2 por ciento, así que presta 980 euros. Supón que quien recibe ese préstamo de 980 euros los gasta en un ordenador de 980 euros. El vendedor de ordenadores ingresa esa cantidad en el banco y éste se queda con el 2 por ciento: después presta unos 960 euros. El cliente con 960 euros los gasta en la compra de un sofá y el vendedor de sofás ingresa 960 euros. El banco retiene el 2 por ciento y presta unos 940. Y así sucesivamente hasta que se acabe el dinero disponible.
En el mercado NO SÓLO ESTÁN LOS MIL EUROS INICIALES. Además, están los 980 euros prestados a un cliente, los 960 euros prestados a otro, los 940, etcétera. Al dinero creado de esta forma se le llama dinero bancario.
De esta manera se produce el "efecto multiplicador del dinero" y viene determinado por esta fórmula:
- Multiplicador del dinero bancario = 1 / coeficiente de caja (2 por ciento en nuestro caso)
SOLUCIÓN: 1 / 0,02 = 50.
Es decir: al principio del proceso había 1.000 euros y al final habrá 50.000 mil.
Por este motivo algunos acusan al sistema bancario de ser una estafa piramidal, ya que está financiado con dinero que no se tiene. ¿En qué se diferencia de estas estafas? Básicamente en que está regulado. Hay más control, se crea el Fondo de Garantía de Depósitos para hacer frente a los impagos, etcétera.
Hay quien propone prácticamente LA ELIMINACIÓN DE LOS BANCOS. Lo que nos lleva al siguiente artículo.
Un mundo sin bancos
Lo que sigue es "ciencia ficción económica". Vamos a ver qué pasaría si tu banco tuviera disponible en todo momento el total del dinero que los clientes tienen ahorrado. En este caso hipotético, el banco podría devolver todo el dinero si los clientes reclamaran sus ahorros. Esto quiere decir que el coeficiente de caja sería el 100%. Esto equivale a funcionar sin bancos porque su función se limitaría a ser una caja de seguridad. El banco no gana nada.
Un primer efecto sería que desaparecería cualquier beneficio en nuestros ahorros. Además, como el banco presta un servicio, se incrementarían las comisiones por guardar el dinero. No se podrían hacer transferencias bancarias (las oficinas bancarias han de tener el 100% de los depósitos en la oficina; el objetivo es que si todos los clientes desean sacar el dinero a la vez, puedan hacerlo). Es decir, no se podrían realizar operaciones electrónicas. También desaparecerían las tarjetas de crédito.
EJEMPLO:
Un trabajador está cansado de trabajar para su jefe y decide abrir un negocio: una tetería. Sin embargo, para abrirla necesita unos 60.000 euros que no tiene. El banco ya no le dejaría el dinero porque no tiene dinero que dejar (antes el dinero que dejaba no era el suyo) por lo que va a tener que buscar a alguien que se lo deje. Ha de encontrar a alguien que tenga 60.000 euros ahorrados y que además esté dispuesto a dejarlo, asumiendo el riesgo de que no se lo devuelva. Mal negocio, en resumidas cuentas.
La historia puede ser mucho más larga. Lo que nos interesa aprender es:
1) LA FUNCIÓN DE LOS BANCOS.
2) EL COEFICIENTE DE CAJA.
3) EL EFECTO MULTIPLICADOR DEL DINERO.
Crear dinero de la nada y destruir el dinero.
Luis Enrique y yo hemos discutido lo siguiente: ¿qué ocurriría si destruyéramos el dinero? Hemos leído sobre "crear dinero de la nada", pero ¿qué pasaría si eliminamos el dinero?
Cuando alguien compra o vende algo, el dinero no se pierde... sólo cambia de manos.
La siguiente pregunta sería: ¿y si, como hizo el tarado de este vídeo, quemáramos el dinero? El valor de ese dinero desaparecería... nadie se aprovecharía directamente de él. Se lo daríamos "a la nada".
CONCLUSIÓN: El dinero se puede crear de la nada y el dinero se puede esfumar. La moraleja es la siguiente: el dinero es una invención (basada en expectativas) y la economía siempre dependerá de la psicología de los actores implicados en el mercado.
martes, 7 de abril de 2009
lunes, 9 de marzo de 2009
Farmacéuticas
He leído aquí que MERCK ha adquirido Schering-Plough. A mí los nombres no me dicen nada, y sin embargo considero que es una noticia más que relevante. Creo que deberíamos tener más información sobre estos temas. Deberíamos empezar, supongo, por el ensayo El gran secreto de la industria farmacéutica, de Philippe Pignarre.
ACTUALIZACIÓN: El tema tiene mucho jugo. Pfizer reducirá su plantilla tras una adquisición en enero de 2009. Además, ha caído en mis manos otro libro sobre el tema: Los inventores de enfermedades, de Jörg Blech, donde citan, además del libro de Pignarre, otro de Marcia Angell llamado The truth about drug companies. How they deceive us and what to do about it. Ya hay quien podría hacer todo un informe a partir de estas tres lecturas. Suerte al que se anime.
ACTUALIZACIÓN: El tema tiene mucho jugo. Pfizer reducirá su plantilla tras una adquisición en enero de 2009. Además, ha caído en mis manos otro libro sobre el tema: Los inventores de enfermedades, de Jörg Blech, donde citan, además del libro de Pignarre, otro de Marcia Angell llamado The truth about drug companies. How they deceive us and what to do about it. Ya hay quien podría hacer todo un informe a partir de estas tres lecturas. Suerte al que se anime.
sábado, 31 de enero de 2009
Premios Nobel alternativos
¡Existen! Es un premio al Sustento Bien Ganado. Pretenden equipararse a los Premios Nobel.
Me parece llamativo que los Premios Frambuesa de Oro (peor película, peor actor) sean mucho más conocidos y anunciados en los medios.
Me parece llamativo que los Premios Frambuesa de Oro (peor película, peor actor) sean mucho más conocidos y anunciados en los medios.
viernes, 30 de enero de 2009
DESGRACIA, de Coetzee
Buena obra del premio Nobel de literatura. 9 euritos en edición de bolsillo.
Una historia sobre un profesor universitario que tiene una aventura con una de sus alumnas y a partir de ese incidente "cae en desgracia".
Recomendable.
Una historia sobre un profesor universitario que tiene una aventura con una de sus alumnas y a partir de ese incidente "cae en desgracia".
Recomendable.
martes, 13 de enero de 2009
Reeditan CIUDAD PERMUTACIÓN
Mi conocimiento sobre ciencia ficción es escaso (mi amiga Vicky sabe mucho más), y más aún sobre ciencia ficción "hard". Sin embargo, estoy seguro de la calidad de una obra como CIUDAD PERMUTACIÓN, del australiano Greg Egan.
Zeta bolsillo ha reeditado en noviembre de 2008 esta joya literaria por 10 euros. Se encuentra en tiendas habituales como FNAC.
Valoración: muy pero que muy recomendable.
Zeta bolsillo ha reeditado en noviembre de 2008 esta joya literaria por 10 euros. Se encuentra en tiendas habituales como FNAC.
Valoración: muy pero que muy recomendable.
lunes, 12 de enero de 2009
EL MITO DE LA CAÍDA
Siempre soñé con la idea de escribir un artículo sobre las emociones de la caída libre. Como no tengo pensado continuar en el mundo del periodismo, me conformaré con este blog.
Ayer, 11 de enero de 2009, fui a Empuriabrava (Cataluña) y salté al vacío.
Agradecimientos:
A Srdan (Sergio en serbio) por tirarse conmigo y a Cristian por mostrarme el camino.
Mitología
Un antropólogo explicaría el mito de la caída (platónico, cristiano) como un miedo residual del Homo Sapiens (el animal que camina erecto) a caerse y romperse algo. Caer del Cielo al Infierno es acojonarse ante la posibilidad de perder la verticalidad (también terror a lesionarse) y volver a nuestra condición animal.
El mito de la caída siempre se ha visto, siguiendo este razonamiento, como una degradación moral. Las metáforas que atraviesan nuestra sociedad son: "arriba es bueno" y "abajo es malo". Escalar en la sociedad es bueno, caer en picado es malo.
Ya es hora de empezar a cambiar esas metáforas. Caer puede ser diversión, éxtasis, conocimiento y crecimiento personal.
Fenomenología del salto
No existe la sensación de vértigo. No existe el bloqueo mental. Existe el pánico inicial y el disparate final cuando el vientre del avión te suelta en la inmensidad del aire, donde no hay referencias ni sujeciones. No se alcanza ni la mitad de la "velocidad terminal" porque el monitor suelta una resistencia casi desde el principio; aun así, la sensación es realmente conmovedora.
El espacio abierto te abraza y sientes una primera aceleración para después flotar en el cielo, como si nadaras. La adrenalina se marcha desde el momento del salto y da paso a una gozosa orgía de los sentidos.
De este modo pude ser un silfo (espíritu elemental del aire, personaje de La historia interminable) durante algo más de un minuto. Desde ahora, para mí el mito de la caída significa estar más cerca del mundo de Fantasía ;)
¿Dedicatoria?
Si se pudieran dedicar los saltos, el mío sería para mi hermanito Juanqui, que podrá hacer grandes cosas en la vida, y para Pablillo, que siempre quiso saltar e incluso me animó a hacerlo.
Ayer, 11 de enero de 2009, fui a Empuriabrava (Cataluña) y salté al vacío.
Agradecimientos:
A Srdan (Sergio en serbio) por tirarse conmigo y a Cristian por mostrarme el camino.
Mitología
Un antropólogo explicaría el mito de la caída (platónico, cristiano) como un miedo residual del Homo Sapiens (el animal que camina erecto) a caerse y romperse algo. Caer del Cielo al Infierno es acojonarse ante la posibilidad de perder la verticalidad (también terror a lesionarse) y volver a nuestra condición animal.
El mito de la caída siempre se ha visto, siguiendo este razonamiento, como una degradación moral. Las metáforas que atraviesan nuestra sociedad son: "arriba es bueno" y "abajo es malo". Escalar en la sociedad es bueno, caer en picado es malo.
Ya es hora de empezar a cambiar esas metáforas. Caer puede ser diversión, éxtasis, conocimiento y crecimiento personal.
Fenomenología del salto
No existe la sensación de vértigo. No existe el bloqueo mental. Existe el pánico inicial y el disparate final cuando el vientre del avión te suelta en la inmensidad del aire, donde no hay referencias ni sujeciones. No se alcanza ni la mitad de la "velocidad terminal" porque el monitor suelta una resistencia casi desde el principio; aun así, la sensación es realmente conmovedora.
El espacio abierto te abraza y sientes una primera aceleración para después flotar en el cielo, como si nadaras. La adrenalina se marcha desde el momento del salto y da paso a una gozosa orgía de los sentidos.
De este modo pude ser un silfo (espíritu elemental del aire, personaje de La historia interminable) durante algo más de un minuto. Desde ahora, para mí el mito de la caída significa estar más cerca del mundo de Fantasía ;)
¿Dedicatoria?
Si se pudieran dedicar los saltos, el mío sería para mi hermanito Juanqui, que podrá hacer grandes cosas en la vida, y para Pablillo, que siempre quiso saltar e incluso me animó a hacerlo.
domingo, 26 de agosto de 2007
SOBRE LA BODA HINDÚ Y MI VIAJE A ESTADOS UNIDOS
[Aviso: no llevaba mi cámara, así que las fotos incluidas son hasta el día antes de la boda. Tenemos más de mil fotos y vídeos que ocupan mucho, así que he puesto varias imágenes, las que tengo a mano, que no son, ni con mucho, las más bonitas].
Colón buscaba las Indias y encontró las Américas. Mi amigo malagueño Jesús, en cambio, buscaba América y se encontró con la India. En California conoció a Manisha, una muchacha estadounidense de 31 años, guapa y muy jovial. Decidieron casarse por el rito hindú, y yo le prometí que iría.
Así fue: Isra, Luis Enrique y yo (compañeros del instituto, donde conocimos a nuestro querido Cacho, nombre con el que designamos a Jesús) aterrizamos en la perturbadora ciudad de San Francisco y pasamos dos semanas inolvidables.

El itinerario no es lo importante, pero para resumir diré que vimos Frisco, Los Ángeles, Santa Cruz, Las Vegas y el parque nacional de secuoyas (un lugar donde se respira un aroma milenario... árboles con más de mil años de una belleza indescriptible). También nos cruzamos con la universidad de Stanford, en Palo Alto (parte del Silicon Valley), y con algunas otras cositas.
Para mí lo fundamental del viaje fue la encantadora ceremonia que vimos en Santa Mónica (lugar donde la industria del porno saca muchísimo dinero). La boda, que constaba de tres días, nos permitió conocer a la familia de Jesús (yo conocía a las hermanas de vista, pero poco más, y a los primos ni eso). En esos días nos presentaron a personas increíbles, varios de ellos muy estilo Hollywood: una actriz mitad africana mitad hindú que aparece en la película Swat; una niña llamada Rosalinda, rabiosamente bonita, descendiente de hondureños y palestinos y atrapada, a mi juicio, por la opulencia y la contradicción mortificante de una sociedad que premia el crecimiento personal, fundamentalmente en lo económico, mientras castiga el disenso.

El primer día se plantó un árbol y se conocieron las familias. El segundo día era en un polideportivo donde hubo danzas de Bollywood y otros bailes (con unos palos que recibimos de regalo). Y el día de la boda fue impresionante: Jesús montado en un elefante mientras nosotros bailábamos delante de él. Un ritual embriagador (sobre todo porque luego bebimos mucho alcohol) que me demostró algo: hay momentos en la vida auténticos e inauténticos. Y yo disfruté muchísimo con la consagración de esta relación, una unión grandilocuente y honesta envuelta en la colorida cultura hindú, que tiene para mí mucho de Kitsch y poco de buen gusto (lo cual hizo todo mucho más divertido, paródico y entrañable que si hubiera sido una fiesta seria y moderada). El lugar escogido fue Malibú, en la casa de un dentista famoso. Cerca de allí estaba Venice Beach, un residuo genial de la ideología californiana: gente que bebía y fumaba en la playa mientras hacía una enorme batukada.
Aun con todo, hubo más. Nos "ensetamos" en un parque (el del Golden Gate, puente por el que también pasamos) , una experiencia siempre enriquecedora en el plano personal, y cachonda en el lado social. Me tomé un brawnie de maría en un bar, lo cual me provocó también un buen calentón y dormí pensando que nuevamente había rebasado los límites de la razón... para encontrar en la sima de mi imaginación la llave a una felicidad extraña, un tanto indolente, declaradamente absurda, una nueva realidad brutalmente reveladora, una mirada al abismo que te hace sentir mediocre en EEUU, insignificante en tus pocas proezas y genial en tus más reconocidos fracasos.
Como digo, aquí no quedó la cosa. Disfrutamos de la visita a Alcatraz, de la ciudad de San Francisco (donde alguno que otro visitó a las masajistas, que por algo más de dinero te ofrecen un "final feliz"), de las playas de Santa Mónica, de la visión norteamericana de los conflictos globales.

En resumen, una experiencia que me ha dado nueva savia. Si alguien esperaba una crítica a Estados Unidos, que se olvide. He corroborado gran parte de los prejuicios extravagantes de ciertos europeos marchitos, he tenido la oportunidad de sobrevolar la riqueza de Estados Unidos (alquilamos 11 días un Toyota automático), hablando con gente fascinante sobre política. He podido desechar la porquería contaminante del españolito descerebrado, acostumbrado a escupir sobre los yankis para así dar un motivo a su existencia. Quien quiera seguir viendo Estados Unidos como un simulacro, como una especie de país de cartón piedra, que lea "América" de Baudrillard. Yo por mi parte seguiré con mi visión un tanto cínica, pensando que no es tanto aquel país el que está hecho de cartón piedra (ni tampoco España, o Europa), sino nuestra mirada la que está "enmierdada" con un neón furioso, el cual desea eclipsar la complejidad de cualquier sociedad, para crear una vida fácilmente digerible: americanitos malos, nosotros buenos.

En cualquier caso, la boda ha sido toda una lección de comunicación intercultural. Me alegro por mi amigo, alguien que ha hecho posible ampliar la visión de sus padres, sus amigos, la de un amplio espectro de personas. Ha sido valiente y razonador, buen anfitrión y mejor amigo. No tengo sino palabras de agradecimiento para mi admirado Cacho.
¡Ere er que va a queá limpio Cacho! Tú lo sabes.
Siempre tuyo,
Andresito.

Colón buscaba las Indias y encontró las Américas. Mi amigo malagueño Jesús, en cambio, buscaba América y se encontró con la India. En California conoció a Manisha, una muchacha estadounidense de 31 años, guapa y muy jovial. Decidieron casarse por el rito hindú, y yo le prometí que iría.
Así fue: Isra, Luis Enrique y yo (compañeros del instituto, donde conocimos a nuestro querido Cacho, nombre con el que designamos a Jesús) aterrizamos en la perturbadora ciudad de San Francisco y pasamos dos semanas inolvidables.

El itinerario no es lo importante, pero para resumir diré que vimos Frisco, Los Ángeles, Santa Cruz, Las Vegas y el parque nacional de secuoyas (un lugar donde se respira un aroma milenario... árboles con más de mil años de una belleza indescriptible). También nos cruzamos con la universidad de Stanford, en Palo Alto (parte del Silicon Valley), y con algunas otras cositas.
Para mí lo fundamental del viaje fue la encantadora ceremonia que vimos en Santa Mónica (lugar donde la industria del porno saca muchísimo dinero). La boda, que constaba de tres días, nos permitió conocer a la familia de Jesús (yo conocía a las hermanas de vista, pero poco más, y a los primos ni eso). En esos días nos presentaron a personas increíbles, varios de ellos muy estilo Hollywood: una actriz mitad africana mitad hindú que aparece en la película Swat; una niña llamada Rosalinda, rabiosamente bonita, descendiente de hondureños y palestinos y atrapada, a mi juicio, por la opulencia y la contradicción mortificante de una sociedad que premia el crecimiento personal, fundamentalmente en lo económico, mientras castiga el disenso.
El primer día se plantó un árbol y se conocieron las familias. El segundo día era en un polideportivo donde hubo danzas de Bollywood y otros bailes (con unos palos que recibimos de regalo). Y el día de la boda fue impresionante: Jesús montado en un elefante mientras nosotros bailábamos delante de él. Un ritual embriagador (sobre todo porque luego bebimos mucho alcohol) que me demostró algo: hay momentos en la vida auténticos e inauténticos. Y yo disfruté muchísimo con la consagración de esta relación, una unión grandilocuente y honesta envuelta en la colorida cultura hindú, que tiene para mí mucho de Kitsch y poco de buen gusto (lo cual hizo todo mucho más divertido, paródico y entrañable que si hubiera sido una fiesta seria y moderada). El lugar escogido fue Malibú, en la casa de un dentista famoso. Cerca de allí estaba Venice Beach, un residuo genial de la ideología californiana: gente que bebía y fumaba en la playa mientras hacía una enorme batukada.
Aun con todo, hubo más. Nos "ensetamos" en un parque (el del Golden Gate, puente por el que también pasamos) , una experiencia siempre enriquecedora en el plano personal, y cachonda en el lado social. Me tomé un brawnie de maría en un bar, lo cual me provocó también un buen calentón y dormí pensando que nuevamente había rebasado los límites de la razón... para encontrar en la sima de mi imaginación la llave a una felicidad extraña, un tanto indolente, declaradamente absurda, una nueva realidad brutalmente reveladora, una mirada al abismo que te hace sentir mediocre en EEUU, insignificante en tus pocas proezas y genial en tus más reconocidos fracasos.
Como digo, aquí no quedó la cosa. Disfrutamos de la visita a Alcatraz, de la ciudad de San Francisco (donde alguno que otro visitó a las masajistas, que por algo más de dinero te ofrecen un "final feliz"), de las playas de Santa Mónica, de la visión norteamericana de los conflictos globales.
En resumen, una experiencia que me ha dado nueva savia. Si alguien esperaba una crítica a Estados Unidos, que se olvide. He corroborado gran parte de los prejuicios extravagantes de ciertos europeos marchitos, he tenido la oportunidad de sobrevolar la riqueza de Estados Unidos (alquilamos 11 días un Toyota automático), hablando con gente fascinante sobre política. He podido desechar la porquería contaminante del españolito descerebrado, acostumbrado a escupir sobre los yankis para así dar un motivo a su existencia. Quien quiera seguir viendo Estados Unidos como un simulacro, como una especie de país de cartón piedra, que lea "América" de Baudrillard. Yo por mi parte seguiré con mi visión un tanto cínica, pensando que no es tanto aquel país el que está hecho de cartón piedra (ni tampoco España, o Europa), sino nuestra mirada la que está "enmierdada" con un neón furioso, el cual desea eclipsar la complejidad de cualquier sociedad, para crear una vida fácilmente digerible: americanitos malos, nosotros buenos.

En cualquier caso, la boda ha sido toda una lección de comunicación intercultural. Me alegro por mi amigo, alguien que ha hecho posible ampliar la visión de sus padres, sus amigos, la de un amplio espectro de personas. Ha sido valiente y razonador, buen anfitrión y mejor amigo. No tengo sino palabras de agradecimiento para mi admirado Cacho.
¡Ere er que va a queá limpio Cacho! Tú lo sabes.
Siempre tuyo,
Andresito.

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