martes, 30 de octubre de 2012

ENTREVISTA A JOHN ZERZAN

Esta entrevista se realizó en algún momento de 2008. Me parece interesante recuperarla.

ANDRÉS LOMEÑA: El concepto de anarcoprimitivismo suena extraño en este contexto capitalista en el que todo tipo de resistencias son mercantilizadas. El escritor ecoanarquista Derrick Jensen busca la involución de la civilización. Según sus tesis, antes de la domesticación que surgió con el invento de la agricultura, la especie humana era esencialmente ociosa, sana, sensual con la naturaleza e igualitaria. Sus oponentes trivializan sus pensamientos y le comparan con un nuevo Thoureau. ¿Cómo se puede pensar en el anarcoprimitivismo sin admitir cierta victoria de los oponentes? Lo digo porque esta entrevista se ha producido gracias a Internet.
JOHN ZERZAN: Sí, nuestros detractores salen airosos en este aspecto. Estamos enredados en muchas contradicciones, cuando no hipocresías, casi por estar viviendo hoy. Pero nosotros no pedimos estar en estas condiciones y me parece que debemos usar todas las medidas posibles para empujar el diálogo en la sociedad hacia ciertas cuestiones. ¡Sobre nuestro devenir suicida, principalmente! Si evitáramos la tecnología para comunicarnos sería virtualmente imposible contribuir al diálogo crítico, ¿no crees?

AL: Parece rechazar todo tipo de proyecto emancipatorio relacionado con la palabra “progreso”. ¿Por qué no podemos mejorar nuestra forma de vida si somos capaces de detectar nuestros errores como civilización?
J.Z.: El progreso es claramente un progreso hacia la total deshumanización y destrucción de la biosfera. Esto empieza a resultar muy obvio como sociedad y tanto ésta como el medio ambiente se deterioran de manera patológica. Tanto nuestra naturaleza interior (las emociones) como la exterior están hechas jirones. Las matanzas en las escuelas de Estados Unidos son ahora eventos frecuentes, setenta millones de personas tienen serios problemas para dormir, los hombres están incrementando su dependencia con las drogas para cumplir sexualmente, millones necesitan antidepresivos para funcionar, el riesgo de obesidad está creciendo, etcétera. Lo que está ocurriendo al medio ambiente es bastante obvio para detallarlo: es un desastre que sigue desarrollándose.
La cuestión es que esto no es accidental, sino algo dirigido por instituciones sociales: la división del trabajo y la dominación de la naturaleza. La modernidad es una unidad que da lugar a la sociedad de masas, una unidad de fallo y empeoramiento: una crisis en cada esfera, en cada nivel. La izquierda y la derecha están unidas en esto.

A.L.: ¿Qué hay de una ciencia como la medicina? También existe una dominación, una mirada médica, un trato jerárquico. Y sin embargo ha salvado vidas y ha mitigado dolor.
J.Z.: La tecnología estalla en la industrialización, la cual está destruyendo y deformando la vida. La medicina cree tener todas las respuestas, pero es parte del dispositivo tecnológico que crea los problemas. La agricultura, como domesticación, también es parte del problema. La domesticación, la voluntad de controlar, que fue llamada por Jared Diamond “el mayor error humano jamás cometido”. Esto empieza con la agricultura y continúa hasta la clonación, la ingeniería genética, la nanotecnología, el control actual a un nivel de dominación subatómico. La ciencia no es más neutral que la tecnología, siempre hay valores implicados incluso aunque no sean reconocidos.

A.L.: ¿Y qué me dice del arte? Ha declarado que todo arte, como simbolización, es un sucedáneo, una falsificación. ¿Acaso no disfruta con él? Desde luego conoce a los grandes autores de la literatura, si bien los critica.
J.Z.: Claro que disfruto el arte. Mi visión da cuenta de la congruencia en la emergencia de lo simbólico y la emergencia de la alienación y la desigualdad. ¿Simplemente una coincidencia? Hay una pregunta antropológica similar: la emergencia de la religión y la emergencia del monoteísmo, en términos de conexión. Hay una pregunta más importante: ¿No podríamos algún día, en un mundo no alienado, dejar de necesitar la consolación del arte?

A.L.: Usted representa la tecnofobia, mientras el transhumanismo representa la tecnofilia. ¿Qué piensa de esta corriente?
J.Z.: Sus argumentos representan un tecnofascismo, desde mi punto de vista. Su abrazo a la tecnocultura me repele completamente. A ellos no les preocupa que lleguemos a ser máquinas.

A.L.: Debe mucho al antropólogo Marshal Sahlins. ¿Y a Lévi-Strauss? Él también escribió sobre la mente del salvaje.
J.Z.: Sahlins, eso es. Lévi-Strauss también, pero él no estudió la domesticación de las personas, así que su trabajo no ha sido tan pertinente para mis exploraciones.

A.L.: ¿Cuál es la conexión entre su pensamiento y el veganismo?
J.Z.: El veganismo es una reacción contra la industrialización de lo que comemos (los animales, claro). Pero aquí también surge la cuestión, ahistórica, de si siempre fue erróneo consumir animales y sus productos derivados. Ésta es una posición reciente. El “homo” comió carne durante tres millones de años de su existencia, encontrándola o cazando. Es posible que un cambio pudiera darse dejando la carne completamente, pero lo encuentro un poco difícil dada la imagen de nuestra historia.

A.L.: ¿Es posible un renacimiento del ludismo?
J.Z.: Un renacimiento no es sólo posible sino altamente probable, diría yo. Cuanto más vacía y desoladora llegue a ser la tecnocultura, más crecerá la resistencia.

A.L.: El reloj reifica el tiempo, según sus escritos. ¿Qué tipo de “ética práctica” nos propone usted, entonces?
J.Z.: En realidad no sé qué es práctico en este contexto totalizador. Quizás cualquier ejercicio o experiencia que ensaye una dirección totalmente diferente. Pienso que aprender habilidades de supervivencia es una forma de prepararnos y empezar a reconectarse con el mundo. Debemos empezar a ser autónomos porque el mundo actual es muy inestable y somos vulnerables.

A.L.: Vivimos en un contexto postmarxista. ¿También vivimos un contexto postanarquista?
J.Z.: Es postanarquista (o necesita serlo) en que se aleja del tradicional izquierdismo, el cual no cuestionaba la civilización, la domesticación, la sociedad de masas, la globalización o el industrialismo. Es hora de cuestionar y acusar a esas instituciones y empezar a trabajar en alternativas. Esto es 2008, no el siglo XIX. Noam Chomsky, por cierto, que se declara anarcosindicalista, está horrorizado por nuestra visión crítica. Él ama el progreso y la industria y miente habitualmente sobre el anarcoprimitivismo.

domingo, 21 de octubre de 2012

ENTREVISTA CON HAL HERZOG

ANDRÉS LOMEÑA: En primer lugar, enhorabuena por su libro Los amamos, los odiamos y... los comemos. Me atrevo a decir que es el fenómeno más importante desde Una dieta para un planeta pequeño y El dilema del omnívoro. Quisiera saber qué acogida ha tenido su libro.
HAROLD HERZOG: Gracias por la amable comparación de mi libro con Una dieta para un planeta pequeño y El dilema del omnívoro. Me encantan los dos libros. Casi todas las críticas de Los amamos, los odiamos y... los comemos han sido muy positivas. Lo que ha sido especialmente gratificante es que ha recibido buenas críticas en distintos tipos de publicaciones, desde revistas científicas como Nature a magazines más literarios como The New Yorker. Intenté escribir un libro que agradara tanto a los lectores en general como a los académicos, y parece que he tenido éxito. Me sorprendió que el libro tuvo buenas notas por parte de los activistas de los animales, pues pensé que serían muy críticos.
A mi editora le gustó cómo quedó el libro y creo que está satisfecha con las ventas. Se ha traducido a siete idiomas y está llegando a una audiencia internacional. Además, se está usando en los campus en una variedad de cursos, incluyendo filosofía, historia y psicología. También se está leyendo en los programas de lectura de primer año de algunas universidades.

A.L.: Ha descrito un amplio abanico de comportamientos y actitudes, como aquellas personas que llegan a ser vegetarianas u otras que se arrepienten de serlo. Defiende una “zona media conflictiva” para cuestiones morales relacionadas con los animales. ¿Es esa zona algo similar a lo que pedía Jonathan Safran Foer, esto es, ser "carnívoros conscientes" de lo que implica comer animales?
H.H.: Buena pregunta... sí, creo que la “zona media problemática” se parece mucho a ser un “carnívoro consciente”. Sin embargo, esta problemática va más allá de los alimentos e incluye actitudes hacia otros asuntos complejos, como el uso de animales para la investigación biomédica o mantener a animales cautivos en un zoo.

A.L.: Usted compara las condiciones de los gallos de pelea con las de las gallinas de granjas industriales. Sugiere que podría ser mejor vivir como gallo de pelea que como pollo en una granja. En España, hay muchas personas que rechazan los toros y sin embargo se comen sin problemas un buen solomillo. ¿Hay una salida digna a estas contradicciones?
H.H.: Aunque explico las razones de estas paradojas en nuestras relaciones con los animales, no creo que se puedan resolver fácilmente. De hecho, el punto central de mi libro es que esas paradojas son comunes (y para la mayoría de las personas, inevitables). Podemos: 1) no pensar en las contradicciones entre nuestras creencias y nuestro comportamiento. 2) Aprender a vivir con ellas. 3) Cambiar nuestros comportamientos. Mi objetivo como autor fue señalar esas paradojas. Pienso que esto podría mover a las personas hacia las categorías dos y tres.

A.L. ¿Es la antropozoología una nueva disciplina? ¿Es usted uno de los padres fundadores de este nuevo campo o hay otros pioneros?
H.H.: Es una nueva disciplina. Se remonta a finales de los sesenta pero realmente despegó a finales de los ochenta. Aunque yo empecé a hacer alguna investigación en este área hace casi veinticinco años, no me considero uno de los fundadores. Los pioneros fueron investigadores como Boris Levinson, Alan Beck, James Serpell, Erika Friedman, Arnold Arluke, John Bradshaw y Aaron Katcher.

A.L.: Sostiene con datos y estudios que no hay conexión entre la crueldad animal en la infancia y la violencia durante la madurez. Sin embargo, ¿no piensa que el respeto animal sería una buena medida de la benevolencia humana? Incluso el filósofo estadounidense Richard Rorty creía que las cuestiones morales eran como un “círculo en expansión”, por usar la expresión del filósofo australiano Peter Singer.
H.H.: El vínculo entre crueldad contra los animales durante la infancia y la violencia es un tema candente. No estoy convencido del todo porque la mayoría de los niños que han tenido experiencias con la crueldad animal crecen hasta ser adultos perfectamente normales. Puede haber alguna relación entre la crueldad animal y la criminalidad adulta, pero no conocemos el grado de correlación ni que esto sea causal.
Por cierto, me gusta lo del “círculo en expansión”. Vemos algunas evidencias de esto. Piensa, por ejemplo, en el hecho de que algunos países, incluyendo a España, están considerando cambiar la legislación para dar ciertos derechos a especies como los grandes simios.

A.L.: Joan Dunayer y Gary Francione son dos pensadores muy radicales en su visión de los derechos animales. Usted ha criticado a Dunayer por su extremismo acerca del sufrimiento de los insectos y de otros seres no humanos. Por otro lado, el filósofo Peter Singer tiene ideas más complejas y también muy controvertidas. ¿Qué piensa de su libro Liberación Animal, toda una Biblia de los derechos animales?
H.H.: Pienso que Singer es el mayor experto con vida en temas éticos. La virtud de Liberación Animal era que combinaba una filosofía moral rigurosa y coherente (lo que gusta a nuestras mentes) con historias de abuso animal (lo que toca nuestros corazones humanos). El libro realmente fue el salto que dio lugar al movimiento moderno de protección animal.

A.L.: Me imagino que no tiene ningún parentesco con el cineasta alemán Werner Herzog. ¿Le gusta su cine? Lo pregunto porque hay bellas reflexiones sobre la naturaleza humana y también sobre nuestra relación con los animales.
H.H.: No, no estamos emparentados, pero tenemos un interés común en la psicología de las interacciones entre humanos y animales. Me encantó Grizzly Man y un documental más reciente llamado La cueva de los sueños olvidados, que trata sobre las conexiones entre nuestros ancestros de la edad de Piedra y las bestias con las que ellos compartieron su mundo.

A.L.: Si quiere añadir algo para terminar...
H.H.: Estoy encantado de que la gente en España esté interesada en mi obra y en el estudio de las interacciones entre animales y humanos. En 2006, la Sociedad Internacional de Antropozoología se reunió en Barcelona. Fue uno de los mejores encuentros que he tenido. Fue una estancia maravillosa y la comida era espectacular.

ANDRÉS LOMEÑA
22 de octubre de 2012

lunes, 8 de octubre de 2012

APOYO CONTRA LA SUSPENSIÓN DE IAN PARKER

IAN PARKER ES AUTOR DE "LA PSICOLOGÍA COMO IDEOLOGÍA. CONTRA LA DISCIPLINA".

Estimados/as, me llega la siguiente carta traducida de una compañera de Ian Parker quien, como sabéis, lleva tiempo colaborando con cibersomosaguas y Teknokultura, y es un de las personas que desde hace tiempo ha ejercido la crítica desde distintos ámbitos, incluyendo el militante. Espero que Cibersomosaguas y Teknokultura, además de otros amigos/as que conocéis a Ian Parker (y Erica Burman que está en el mismo proceso) podamos entre todos/as resistir este ejercicio tirano e injustificable de poder.

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Queridos amigos,

Ha sucedido algo increíble. Ian Parker ha sido suspendido de la Manchester Metropolitan University. Ha sucedido de repente y de forma inesperada, y ni a los estudiantes ni al personal de la Universidad se les ha dado apenas explicación del por qué. Ian fue suspendido de su trabajo después de haber sido incapaz de conseguir, -tras apenas 18 horas desde su aviso-, que un dirigente sindical le acompañara a oír la acusación de “grave mala conducta profesional” que la Universidad le imputa. Todo esto se debe a que Ian ha expresado su preocupación dentro de la Universidad por la cuestión del secreto y el control en el departamento en el que trabaja, y ha sido suspendido por hacerlo. Se le ha exigido abandonar su oficina y su clave de acceso, advirtiéndole de no ponerse en contacto con personal de la Universidad ni con estudiantes, y se le ha retirado su acceso al correo electrónico. Para sus estudiantes, Ian simplemente ha "desaparecido" de la noche a la mañana, y aunque él está dispuesto a continuar sus tareas de supervisión y docencia, no le está permitido.

Es imposible encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que esta imprevista, chocante y completamente injustificada suspensión significa para los y las estudiantes de la MMU y para la comunidad académica internacional. La suspensión de Ian tiene lugar en un contexto más amplio, en el Reino Unido, donde mientras las universidades cobran a los estudiantes 9000 libras al año (y mucho más a los estudiantes internacionales), se recortan recursos esenciales, lo que a menudo significa que el personal tiene que trabajar más y quejarse menos. Esto significa que el personal que defiende la Universidad como espacio para el debate abierto y democrático, es a menudo presionado para permanecer en silencio. De hecho, otro miembro del personal de la MMU (miembro también de la University and College Union- la UCU), Christine Vié, también ha sido
intimidada y despedida (hay una campaña activa en su defensa).

Estamos en shock, pero sólo si hablamos abiertamente todas juntas estaremos en condiciones de desafiar y cambiar lo que nos está sucediendo. La apertura y el debate democrático son el sello distintivo de una buena educación. Sin embargo, el secreto y el silenciamiento son asuntos centrales en lo que está sucediendo. Ian ha sido silenciado pero su obra sigue hablando. Ayer estuve revisando los objetivos principales de “Psychology, Politics, Resistance”, la cual Ian ayudó a crear en 1994, como una red de personas dispuestas a oponerse a los usos abusivos y a las consecuencias opresivas de la psicología, dispuestas a apoyar a las personas para cuestionar la explotación, a desarrollar una oposición colectiva y activa frente a la opresión, y a hacer de todo ello un elemento clave en la educación de todos los psicólogos y psicólogas. En consonancia, vamos a actuar juntas, y a seguir el ejemplo de Ian, y a hablar y a contárselo a tantas personas como podamos, y reunirnos conjuntamente como una comunidad internacional crítica que inste a la administración de la MMU a resolver el problema y readmitir a Ian.

Los mensajes de protesta pueden ser enviados a la vicecanciller John Brooks c.j.green@mmu.ac.uk y a la Jefa del Departamento de Psicología, Christine Horrocks (c.horrocks @ mmu.ac.uk). Estos mensajes pueden ser copiados en forma de mensajes de solidaridad a la chair de MMU UCU, Ariza Pura (p.ariza @ mmu.ac.uk) y es imperativo que, al mismo tiempo, mostremos nuestro apoyo a Christine Vié (c.vie@mmu.ac.uk).

Los estudiantes de postgrado de la MMU enviarán una carta al rector, se repartirán folletos, habrá carteles por el campus e intervenciones informativas durante la próxima semana.

Por favor, enviad cartas y correos electrónicos, y decídselo a tanta gente cómo podáis.

Seguiremos informando sobre próximas acciones. Haznos saber si tienes alguna idea sobre cómo podemos luchar juntas contra esto (porque juntas podemos). Por favor, siéntete libre de escirbirme a china.t.mills@gmail.com.

En solidaridad,
China Mills (junto con muchos otros estudiantes de la MMU)

miércoles, 19 de septiembre de 2012

ENTREVISTA CON ERIC KLINENBERG

Profesor de sociología de la Universidad de Nueva York y autor de
Going solo: The Extraordinary Rise and Surprising Appeal of Living Alone (2012).


ANDRÉS LOMEÑA: Uno de cada siete adultos vive solo. Más del cincuenta por ciento de los ciudadanos estadounidenses son solteros. Esto se parece bastante al colapso definitivo de la familia nuclear. Usted sostiene que no se trata de una tendencia psicológica, sino de un cambio social. ¿Vivimos las consecuencias de la llamada sociedad postindustrial?
EK: La tendencia comenzó en los años cincuenta y ha continuado a buen ritmo desde entonces, así que no es postindustrial. Atribuyo el cambio social a un número de factores: la prosperidad es desde luego uno de ellos porque es caro vivir solo. El crecimiento del Estado del Bienestar es igualmente importante; cuando los estados proporcionan seguridad social a los ciudadanos, éstos quedan liberados para vivir del modo en que desean sin depender de la familia. Esto es válido para personas de todas las edades, desde los llamados “adultos jóvenes” a los jubilados. De ahí que vivir solo sea algo más común en los países escandinavos y en la mayoría de Europa que en los Estados Unidos.
Otra clave acerca de vivir solo es el creciente estatus de las mujeres. La edad del primer matrimonio y el divorcio crecen cuando las mujeres entran en el mercado laboral remunerado de forma masiva y ganan de paso independencia cultural. En lugares donde hay riqueza pero no libertad para las mujeres, los niveles de esa vida a solas son extremadamente bajos.
Además, hay otra razón importante por la que la gente vive sola: en la actualidad la tecnología crea una experiencia social relativamente lograda. La gente puede estar sentada en el apartamento, sola, pero a la vez está conectada a un mundo social rico e interesante a través de email, Skype, Facebook y otros servicios. Como usan esos recursos para conexiones cara a cara, no están realmente solos.
Es importante hacer una distinción entre vivir solo, estar solo y sentirse solo. Se suelen confundir o combinar esas condiciones, pero cada una es única.

AL: Vivir solo es algo paradójico: hay más libertad, aunque también hay más dificultades cuando eres muy mayor o padeces una enfermedad. Más control sobre tu vida, pero también ausencia de socialización. ¿Qué cambios en el estilo de vida acarrea este perfil de persona?
EK: Para la gente joven, vivir solo es todo un logro, una marca de distinción y éxito porque conlleva no vivir en la casa de los padres o tener compañeros de piso. Sin embargo, los adultos que salen de la juventud tienden a frustrarse al vivir solos cuando alcanzan la treintena. Las mujeres, en especial, se enfrentan a una gran presión social para casarse, tener hijos a tiempo y así vencer a sus relojes biológicos. Vivir solo puede convertirse en un desafío, aunque ese estigma ya no es lo que era.
Los adultos de mediana edad que viven solos suelen haber tenido una pareja romántica previamente, y en Estados Unidos la mayoría se ha casado y se ha divorciado. Para ellos, vivir solo es una manera de recuperar el control sobre sus vidas y, paradójicamente, esto puede ayudarles a recuperar contactos con otras personas. Una de las cosas más impactantes que me contó la gente que vive sola y a la que entrevisté es que no hay nada más solitario que vivir con la persona equivocada. Ninguno tiene prisas por volver a casarse sólo porque se supone que hay que hacerlo.
Para los más mayores los desafíos son más graves, especialmente si están débiles o tienen problemas para salir de casa. Envejecer solo puede hacerte sentir aislado y hasta puede llegar a ser una experiencia peligrosa. No obstante, lo que resulta sorprendente es que en la actualidad la mayoría de las personas mayores que es soltera prefiere vivir sola a mudarse con los hijos, otras familias o asilos. Ése es un gran cambio de generaciones pasadas, pues vivir solo habría sido algo impensable.

AL: Supongo que hay más personas viviendo solas en las ciudades que en los pueblos. Y más hombres que mujeres.
EK: Hay más personas viviendo solas en las ciudades, aunque eso es un cambio reciente. En los años cincuenta, por ejemplo, vivir solo era más común en estados rurales de la costa Oeste como Alaska, Wyoming y Nevada. En realidad, hay más mujeres viviendo solas que hombres... bastantes más. La explicación la encontramos en la longevidad de la mujer. Suelen sobrevivir a sus maridos, a veces durante varias décadas.

AL: En sus conferencias ha mencionado la influencia de libros como Solo en la bolera de Robert Putnam y Together Alone de Sherry Turkle. Ambos parecen defender una tesis opuesta a la suya puesto que se quejan del declive del “capital social”. ¿Cómo valora estas obras?
EK: Los dos autores son académicos brillantes y sus obras son importantes. Para mí caen en la trampa de la nostalgia. Se lamentan por la pérdida de una Edad Dorada de armonía social y conexión interpersonal que, si lees historia social, nunca existió. Ven un declive y un colapso de la sociedad donde yo veo nuevas formas de estar juntos. De hecho, al final de mi proyecto llegué a la conclusión de que es nuestra interdependencia la que hace nuestra independencia posible; las personas viven solas (y pagan un recargo por hacerlo) en sociedades opulentas con ciudades en auge, culturas abiertas y una vida pública rica. Y las personas que viven solas tienden a ser bastante activos socialmente, con un promedio más alto que el de las personas casadas.

AL: ¿Qué me dice del sexo?
EK: Los que viven solos suelen tener menos sexo que las personas casadas, al menos de acuerdo con las mejores encuestas sobre sexo en Estados Unidos. Por supuesto, hay algunas personas que preferirían tener menos sexo con más personas que más sexo con una única persona. Y desde luego también tienen la posibilidad de hacerlo solos.

AL: Ahora la pregunta de rigor. ¿Vive usted solo?
EK: No. Estoy casado y tengo dos hijos jóvenes, aunque viví solo cuando andaba en los veinte y creo que fue una experiencia fundamental. Debería dejar claro que mi libro no es prescriptivo. No quiero persuadir a nadie para que deje a su marido o esposa cuando concluya el libro. Quiero identificar, nombrar y explicar este cambio social tan increíble.

AL: ¿Algo que remarcar?
EK: Sólo que la historia está lejos de acabarse porque ahora los índices de aquellos que viven solos están empezando a crecer en los países en vías de desarrollo tanto como en Norteamérica, Europa y Japón. Será fascinante ver qué ocurre.

Andrés Lomeña
20 de septiembre de 2012

viernes, 31 de agosto de 2012

ENTREVISTA CON LINDA HUTCHEON

A continuación, mi última entrevista. Creo que puede ser interesante en varios sentidos, puesto que toca muchas ramas y disciplinas. Sin más, ahí va:

ENTREVISTA CON LINDA HUTCHEON

Esta canadiense nacida en 1947 enseña en el centro de literatura comparada de la Universidad de Toronto. Sus obras más importantes son Poética del postmodernismo, Una teoría de la parodia y su obra más reciente, Una teoría de la adaptación.

ANDRÉS LOMEÑA: ¿Cómo podemos diferenciar una buena adaptación de una mala? Se suele decir que una buena adaptación respeta el “espíritu de la obra”, aunque a mí ese espíritu se me antoja como algo demasiado esotérico.
LINDA HUTCHEON: Estoy de acuerdo en que el “espíritu de la obra” es demasiado vago y subjetivo. Pero la mayoría de las determinaciones de calidad (bueno/malo) están ligadas a algo subjetivo, ¿verdad? Para que una adaptación tenga éxito como adaptación, como mínimo debe sostenerse como una obra autónoma y plenamente independiente y a la vez ha de guardar una relación que sea reconocible con el texto adaptado. No creo que la fidelidad o la precisión con respecto al “original” tenga mucho sentido (aunque muchos críticos de la adaptación usan ese criterio): el mero cambio de medio o género está vinculado a una serie de alteraciones exigidas (en longitud, argumento, caracterización) que convertiría cualquier adaptación en “infiel” e “inexacta”. Necesitamos recordar que las novelas pueden hacer cosas que las películas no pueden y viceversa. Esto no es bueno ni malo; es simplemente una diferencia. Como mucha gente ha señalado, muchas películas excelentes han nacido de una novela mediocre.

AL: Decía esto porque todavía hay muchos que rechazan obras por fallar en ciertos detalles; deben de pensar que la adaptación es una representación exacta de la realidad. Tal y como ironizan algunos académicos, eso ocurre porque algunos viven como si Wittgenstein no hubiera estado aquí para combatir el representacionalismo. En cualquier caso, ¿es muy viejo el fenómeno de la adaptación? ¿Ha habido un crecimiento de las adaptaciones en la actualidad?
LH: Como dije más arriba, ninguna adaptación puede ser perfecta, del mismo modo que ninguna traducción puede ser perfecta. Hay cambios que ocurren inevitablemente: de medio, de género, en ciertas convenciones, y a menudo hasta en el lenguaje o la cultura. Por ejemplo, cuando leemos una novela, imaginamos cómo son los personajes y los escenarios con la ayuda del autor. En otras palabras, creamos el mundo de la novela en nuestra imaginación. Después vamos a la adaptación de una película de esa novela y no observamos en la pantalla nuestro mundo imaginativo, sino el del director. Eso por no decir que será decepcionante.
Por otra parte, la respuesta a tu pregunta sobre la antigüedad de este fenómeno es que ha estado con nosotros desde hace mucho tiempo. Las personas siempre han “vuelto a contar” historias, es la naturaleza de la imaginación narradora. Las obras de Shakespeare fueron todas adaptaciones, excepto una (y esto casi no es cierto). Sólo es desde el romanticismo cuando empezamos a valorar la historia única y original que al ser reescrita queda denigrada. Ni qué decir que el capitalismo, con su idea de que podemos apropiarnos y comprar tramas con derechos de autor, encaja con el romanticismo.
El interés postmoderno en recrear irónicamente el pasado (sea esto en arquitectura o en la forma literaria) ciertamente lleva a un incremento de la parodia, que es una forma irónica de la adaptación, así que imagino que podrías decir que la adaptación ha crecido de alguna forma en años recientes. Pero siempre ha estado con nosotros, y cuando los nuevos medios y las nuevas plataformas aparecieron (primero la radio, el cine, la televisión y ahora los medios digitales), también nuevas oportunidades (y nuevas provocaciones) para la adaptación cobraron vida.

AL: La segunda edición de su obra Una teoría de la adaptación acaba de aparecer en inglés. ¿Cuáles son sus principales novedades?
LH: Aunque el libro sólo tiene seis años de antigüedad, han cambiado muchas cosas con la llegada de los nuevos medios, así que decidimos añadir una sección al libro. Hoy, los iPads y iPhones son lugares de nuevas adaptaciones, por no mencionar YouTube (especialmente para parodias), Facebook y Twitter. La cultura fan ha explotado y con ella llegan más y más adaptaciones de nuestras historias favoritas. En la primera versión del libro, propuse tres posibles modos de compromiso con las historias adaptadas: contar (telling), mostrar (showing) e interactuar (interacting with). Al tratar de este último, el modo interactivo e inmersivo, expuse que algo nuevo está ocurriendo con los videojuegos, las instalaciones de arte interactivas, etcétera. En esas adaptaciones no mostrábamos (como en las obras de teatro o en las películas) ni contábamos (como en las novelas) esas historias, interactuábamos con ellas. Por lo tanto, los cambios en esta gramática sugieren que es algo diferente, tanto en lo físico como en lo cognitivo. Esto es lo que los nuevos medios digitales proponen. Así que la teoría ya estaba presente en el libro, pero lo que decidimos fue añadir un epílogo exploratorio, escrito por una de mis antiguas estudiantes, Siobhan O’Flynn, que es tanto una teórica como una creadora de los nuevos medios. En este epílogo, ella trata no sólo las nuevas formas de adaptación en el mundo “transmedia”, sino aspectos económicos e incluso éticos que conciernen a las industrias globales de los medios y el entretenimiento.

AL: Usted ha usado los “memes” de Richard Dawkins para hablar de la reproducción cultural a través del tiempo. ¿No están las ideas de Dawkins algo sobrevaloradas?
LH: Creo que la idea de Dawkins es sugerente, pero sólo como metáfora. Hay interesantes analogías entre la evolución cultural y la evolución biológica, algo que exploré en un artículo escrito por mi hermano biólogo, Gary Bortolotti [“On the Origin of Adaptations: Rethinking Fidelity Discourse and ‘Success’—Biologically” which apeared in New Literary History 38 (2007): 443-458)], pero estos vínculos son mucho más complicados de lo que Dawkins permite, porque a diferencia de la adaptación biológica, la cultural es “deseada”, no ocurre de forma arbitraria, sino que es creada por los humanos.

AL: La teoría de los mundos posibles ha demostrado que los mundos ficcionales son tan importantes como la trama, estudiada tradicionalmente por la narratología. En las adaptaciones a veces se presupone un “mundo ficcional”, como por ejemplo en los juegos de rol, donde uno interpreta a un personaje “dentro” de un mundo imaginario. ¿Ha trabajado usted este tema?
LH: El trabajo que he hecho en el pasado con los mundos ficcionales (“The Politics of Impossible Worlds,” in Fiction Updated, editado por Caln Mihailescu y Walid Hamarneh [University of Toronto Press 1996], 213-26), estaba narratológicamente orientado, pero en Una teoría de la adaptación teorizo que lo que en realidad se adapta no es tanto “el argumento” como “el mundo imaginario” o “heterocosmos” (literalmente, otro mundo) en el que los jugadores entran. El epílogo recoge esa idea y la desarrolla en el contexto que sugieres en tu excelente pregunta.

AL: ¿Son las adaptaciones un indicador de la “universalidad”? Es decir, Shakespeare podría ser uno de los maestros de la adaptabilidad porque se le ha llevado a todo tipo de formatos. Es muy probable que algunas artes sean más “adaptables” que otras, ¿no es cierto?
LH: Algunas historias parecen ser más “adaptogénicas” (¡Como la fotogenia!) que otras, y pueden señalar algunos centros narrativos básicos de la imaginación humana, como muchos han sostenido. Pero las historias se transforman en cada caso tanto como sea repetido el proceso de adaptación. A menudo, la cultura cambia tanto como el propio medio, y las adaptaciones son más “indígenas” o más “transculturales” (traducidas a diferentes escenarios culturales). Al final, la obra es la misma y a la vez es diferente, pues ésa es la esencia (y el atractivo) de la adaptación.

AL: Si usted quiere hacer alguna aclaración última...
LH: Desconfío de las teorías “universalistas” (y de los arquetipos) porque por desgracia son imposibles de demostrar. Me siento mucho más cómoda con la idea de que los humanos, como especie, no sólo hemos contado historias desde siempre sino que las hemos vuelto a “recrear”. Con el crecimiento de los medios disponibles, hay mayor necesidad de historias, así que quizás adaptamos más que antes, pero la cuestión es que siempre hemos hecho eso. Al igual que a los niños les gusta que les vuelvan a contar historias antes de irse a la cama, nosotros disfrutamos la familiaridad condimentada con alguna variación: ésa es la mejor definición de la adaptación para mí.

31 de agosto de 2012
Andrés Lomeña

lunes, 6 de agosto de 2012

ENTREVISTA CON GREGORY WOODS

Recupero esta entrevista que hice en abril de 2007.

GREGORY WOODS Y LA HISTORIA DE LA LITERATURA GAY.

ANDRÉS LOMEÑA: Su ensayo “Historia de la literatura gay” muestra un interesante recorrido a través de la literatura homosexual masculina. Desde Catulo, Virgilio u Horacio hasta Marcel Proust, tenemos toda una tradición gay oprimida, oculta. Imagino que su trabajo ha sido polémico, aun cuando completa un gran vacío en los estudios literarios. ¿Qué otras lagunas perviven?
GREGORY WOODS: Un canon es exclusivo por definición, por eso son útiles, pero éstos nunca son irreprochables ni estáticos. Si detectamos vacíos, ¿cómo deberíamos solventarlos? ¿Social o estéticamente? ¿Necesitamos la literatura que promueve una sociedad igualitaria, o libros magníficos? (Algunos libros, aunque son pocos, pueden ejecutar estas dos funciones). La gente tiende a quejarse de los cánones como si éstos estuvieran imponiendo demandas imposibles sobre los lectores, mientras que, en realidad, siendo rigurosamente selectivos, éstos ayudan al lector a evitar libros que pueden suponer una pérdida de tiempo. En este sentido el canon es generoso y comprensivo, más que punitivo, para el lector que no lo ha leído todo.

AL: Un nuevo canon puede redefinir nuestras concepciones sobre autores y obras maestras. Por ejemplo, el canon feminista introduce nuevas escritoras. Sin embargo, cuando nosotros construimos un canon feminista, estamos aceptando implícitamente el canon occidental. ¿No sería más pertinente reintroducir los discursos minoritarios, como los estudios gay y lésbicos, dentro de un canon universal?
GW: La minoría más pequeña es la del lector individual. No tengo ninguna objeción contra la existencia de los grandes libros del canon occidental, mientras se enseñe que el canon siempre sirve intereses particulares en la sociedad, y siempre omite otros. El canon debe complementarse con otras alternativas. Puede ser que cada lector necesite varios cánones, secuencial o simultáneamente: uno estético, uno social, uno tradicional, uno experimental... Quizás ahora más que nunca, cuando los libros están bajo la amenaza de las culturas visuales, el principal uso del canon sea alentar una
lectura selectiva e inteligente. Esto puede ser conservador o radical; pero es más probable que sea lo último, dado que la verdadera inteligencia siempre busca cambiar las cosas para mejor.

AL: Usted es explícito declarando su condición homosexual. Pienso que esta propuesta es honesta cuando la veo espléndidamente reflejada en la poesía de Adrienne Rich. Por otra parte, a veces se me antoja como un requisito (¿Debería yo presentarme como lector heterosexual?). Tengo la sensación de que siempre marcamos a las personas en función de su condición sexual o económica, por mucho que nos cueste reconocerlo. Los propios estudiosos son incapaces de explicar el pensamiento de Michel Foucault dejando a un lado su homosexualidad. ¿Ese impulso de transparencia es estrictamente necesario para establecer un diálogo sincero y así deshacernos de los prejuicios?
GW: No puede haber reglas fijas en este tipo de situaciones. En el momento actual de la lucha, podemos ver que la visibilidad de lesbianas y gays ha sido políticamente útil. Sin embargo, esto también ha tenido sus víctimas: aquellos que fueron homosexuales representativos en el ojo público. No deberíamos ser propaganda para nosotros mismos: hoy quiero ser invisible, mañana quiero enseñar mi homosexualidad a la ciudadanía. Hoy quiero ser célibe, mañana quiero tener una vulgar
promiscuidad. Como Walt Whitman dijo: “Soy amplio, contengo multitudes”.

AL: La teoría Queer o el Manifiesto Cyborg de Donna Haraway hablan sobre la abolición
de los binomios (Masculino/femenino, etcétera). ¿Qué significa esto en un contexto real y cómo podemos vivir superando nuestras barreras culturales y biológicas?

GW: La principal ruta hacia la ruptura de este crudo sistema es el trato de los seres humanos como individuos más que como tipos. Es más fácil de decir que de hacer, pero por culpa de las categorías imperaba la castidad y la obediencia en un código moral previo. Esto implica dedicación y generosidad, una apertura hacia la diferencia.

AL: El matrimonio homosexual es una realidad en España, así como la adopción. ¿Qué
logro está todavía por llegar?

GW: Nunca pensé que el matrimonio gay fuera una institución deseable; tampoco pienso que merezca la pena combatir por el derecho a entrar en el ejército. Pero si uno cree en los principios de igualdad y libertad de expresión debe aceptar, aun con reservas, que hay desarrollos positivos. Más importante, en cambio, es el desarrollo de una educación sexual racional en las escuelas, sin olvidar el apoyo y cuidado a gays y lesbianas. También sería deseable un reconocimiento general del amor romántico
como un producto sujeto a las fuerzas históricas; ser soltero no es algo tan malo como frecuentemente nos cuentan.

AL: ¿Qué opinas de la función del erotismo en nuestra sociedad?
GW: El erotismo es a la mente lo que el sexo al cuerpo. Su función es, como en la vinicultura y la haute cuisine, la generación de placer y beneficios para sus explotadores. Los que recibimos una educación católica sabemos mucho sobre la veneración de los iconos; los chicos de mi revista porno favorita son fuentes de gran goce y consuelo. Me recuerdan no sólo que la carne es algo bonito, sino esencial. Los placeres compensan los dolores. Su juventud compensa un poco la moralidad.

AL: Hay madres que educan como padres y padres que lo hacen como madres. ¿Son los
roles familiares otra construcción cultural más y dónde están los límites de género?

GW: Si, como Judith Butler cree, el género es performativo, no hay razón para pensar en sus límites más que como una presión ejercida por la sociedad. Nuestro nuevo entendimiento del género nos abre a posibilidades ilimitadas si podemos tan sólo parar el adoctrinamiento de padres y escuelas hacia las estrechas celdas de los roles tradicionales. ¡Imagina un patio de recreo en el cual hubiera tantos
géneros como individuos!

AL: Como lectores, ¿Cuál es el beneficio de leer la novela Billy Budd y otras obras como una historia homosexual?
GW: Cada era, cada cultura, lee libros de una forma distinta, incluso si tienen conocimiento de lecturas previas. Yo no soy evangelista, no considero que la lectura gay revele alguna verdad en los textos clásicos más auténtica que cualquier lectura previa o posterior a ésta. Uno de los beneficios es el libro en sí mismo, al que se le otorgan nuevos niveles de lectura. La homosexualidad de los textos clásicos siempre me recuerda al cuento de Borges de Pierre Menard, quien escribe
independientemente su propio Don Quijote, con las palabras idénticas en el mismo orden, pero termina siendo un libro totalmente diferente.

AL: ¿Siempre presupone un lector gay en la literatura gay?
Deberíamos ser escépticos con las identidades fijas basadas en áreas tan volátiles como sexualidad, el lector gay puede ser poco más que una ficción conveniente. En mi propio trabajo crítico, este lector está inspirado en mí mismo. Mi lector gay tiene gustos eclécticos, con pequeños intereses residuales en las historias de adolescentes desatados. Dicho esto, también tengo en mi mente a un lector joven, como yo hace cuarenta años, que necesita encontrar en los libros la imagen de sus
posibilidades futuras. En mi propia práctica lectora, ahora, a la mitad de los cincuenta, busco literaturas que sean homosexuales hasta el punto de una complejidad estimulante (No quiero ser homosexual siendo apetecible a la burguesía). Aunque no le leo con demasiada frecuencia, Jean Genet es el gran modelo de esta clase de escritor. También Juan Goytisolo, William Burroughs, Pierre Guyotat, Monique Wittig... No es que ellos reconozcan la complejidad de la sexualidad y digan cosas sorprendentes sobre eso, sino que hacen una literatura que es en sí misma radicalmente innovadora.

AL: Un balance final.
GW: Hay peligros en aceptar que los estudios queer/gay han ganado en el mundo académico. Me gustaría hacer un llamamiento contra la aceptación rápida de la teoría Queer. Fue largamente moldeada por las necesidades e intereses de los académicos anglófonos. Incluso si esto tiene su origen en países
europeos como en el caso de Michel Foucault, su distintiva europeidad tiende a ser abiertamente ignorada en Reino Unido y Estados Unidos. El deseo de cierta teoría Queer de llegar a ser una divisa universal debería ser agresivamente combatido. Nuestras propias teologías locales sobre la sexualidad deberían levantarnos contra el entusiasmo evangelizador de algunos conquistadores Queer. Ellos pueden estar trayendo algo peor que la sífilis: la uniformidad intelectual.

martes, 5 de junio de 2012

ENTREVISTA CON MARIE-LAURE RYAN (LA PRIMERA QUE HICE)

Recuperando entrevistas perdidas.

ENTREVISTA CON MARIE-LAURE RYAN

Especialista en teoría de la narración y realidad virtual

1) ¿Qué ha sido de la “fenomenología de la lectura” en los estudios literarios?
La investigación sobre la fenomenología de la lectura se está llevando a cabo bajo el nombre de narratología cognitiva o “acercamientos cognitivos a la literatura”. Mientras Iser y sus colegas usaron sus propias intuiciones (sus
propias reacciones al texto) como punto de partida, las aproximaciones cognitivas tienen ambiciones científicas y tratan de usar datos experimentales (por ejemplo: cosas como lectores presionando botones mientras leen un texto para medir el tiempo necesario en procesarlo). Los problemas que pueden ser resueltos experimentalmente tienen sin embargo un alcance muy limitado, y no pienso que la investigación empírica pueda reemplazar la intuición de los fenomenólogos.
El principal problema de estos trabajos es responder a “¿Qué pasa en la mente del lector cuando lee un libro?” encontrando un compromiso adecuado entre los datos empíricos, los cuales aún no resultan válidos para textos complejos, y el subjetivismo de la crítica planteada por la estética de la recepción, quienes tienden a considerarse ellos mismos como el lector modelo. Diría que la tendencia es mirar procesos más básicos que los de la estética de la recepción, procesos que
la generación previa dio por sentados, tales como el uso del conocimiento del mundo real en la construcción de mundos textuales. Estos estudios son mucho menos interesantes para interpretar la respuesta del lector, pero mucho más útiles para conocer mecanismos básicos. Ése es el motivo por el cual esos descubrimientos pueden parecer a veces triviales, comparado con las virtuosas ejecuciones de la estética de la recepción.
En general, la investigación está más interesada en los procesos que son comunes a la
literatura y a otro tipo de textos, mientras que la generación anterior hacía una distinción radical entre lenguaje literario y lenguaje “ordinario”.

2) ¿Cuáles son las claves para entender la teoría de los mundos posibles?
Para aplicar la teoría de los mundos posibles al texto literario: primero analiza lo que se muestra como un “hecho” dentro del mundo que el texto literario presenta como real (lo que yo llamo “mundo real textual” o MRT). Si el narrador es en primera persona, entonces hay problemas, porque éste no es necesariamente “fiable”. Lo siguiente es comparar los modelos mentales que los personajes construyen del MRT, cómo esos modelos mentales se relacionan con otros (hay modelos
mentales de personajes que construyen modelos de otros personajes), cómo evolucionan, cómo entran en conflicto entre sí, cómo se resuelven esos conflictos, etcétera.
Para algunos textos postmodernos es imposible construir un MRT (puede haber muchas
versiones con una reivindicación igualitaria de qué es lo real, así que los mundos posibles son una forma de comparar la ontología clásica con una desviada. La teoría de los mundos posibles también ayuda a comprender el solapamiento de unas realidades con otras. Por ejemplo: un mundo soñado dentro de un MRT, o una historia dentro de una historia). Por último, puede describir el fenómeno de la metalepsis (la transgresión de las fronteras ontológicas, como cuando un personaje de repente aparece en el mundo textual real, o cuando
un autor conoce a sus personajes). Éste es un fenómeno muy común, casi un cliché, en la literatura postmoderna.
Por otro lado, pienso en la teoría de los mundos posibles como una alternativa al
postestructuralismo, y no veo de qué manera podría esto reconciliarse con Derrida; considero la noción de “verdadero en un mundo” como fundamental, mientras que el postestructuralismo tiene un punto de vista muy relativista sobre la verdad (en el mejor de los casos, ésta es una ideología que el poder nos impone).

3) La literatura convencional es inmersiva, mientras el hipertexto es más interactivo. ¿Existe una “inmersión interactiva” o esto supone una tensión irresoluble?
En juegos, por supuesto, la interactividad es un poderoso factor de inmersión. La gente se sumerge en el flujo manipulando los controles e intentando vencer en el juego. Pero la inmersión lúdica no es igual que la inmersión narrativa. Esta última implica la construcción de un mundo a través de la imaginación, visualizando los personajes, experimentando sus emociones. En juegos, experimentas las emociones por ti mismo (no terror y pena sino “¿voy a matar a este tío? ¿voy a resolver este problema?). Toda inmersión requiere actividad mental, nunca es una experiencia pasiva. Cuando añades interactividad al texto literario, desde mi punto de vista, se constituye una “sobrecarga cognitiva”, un excedente de trabajo que dificulta y entorpece el acto de imaginación. La ficción hipertextual es el ejemplo por excelencia.
Como escribe el crítico Michel Chaouli: “Cuanto más esfuerzo gastas en moldear un texto físicamente, menos energía mental queda para construirlo imaginativamente y evaluarlo estéticamente”.
Los diseñadores de juegos están intentando hacer juegos más interesantes en el aspecto narrativo, pero esto es porque las historias de los juegos son muy simples y no destruyen la inmersión lúdica. En resumen, considero los dos tipos de inmersión, lúdica y narrativa, como básicamente conflictiva.

4) ¿Conoce los juegos de rol? Son un ejemplo óptimo para hablar de uno de sus temas favoritos: lo virtual.
Nunca he jugado a juegos de rol de mesa como Dragones y Mazmorras, pero creo, junto con Kendall Walton, que el make-believe, presente en los juegos de rol, es el mecanismo fundamental de la ficción. De este modo, los juegos de rol, las novelas, el teatro y los videojuegos son formas de ficción que implican mundos imaginarios. La palabra virtual se emplea de muchas maneras. En el sentido popular se aplica a las tecnologías digitales, pero debemos ser cautelosos a la hora de considerar todas las tecnologías digitales como virtuales (muchas web contienen información del mundo real más que construir mundos imaginarios).
Mírate mi libro La narración como realidad virtual para mi forma de explicar el concepto. Volviendo a los juegos de rol, éstos son una de las dos fuentes de los mundos on line en la actualidad, juegos como Second Life o World of Warcraft--. La otra fuente son los MOOs y MUDs que se hicieron populares en los noventa, mundos virtuales basados en texto.

5) Por último, háblanos de tus influencias teóricas.
Las más importantes vienen de los teóricos de los mundos posibles: Thomas Pavel, Lubomir Dolezel, David Lewis, y los teóricos de la ficción como John Searle y Kendall Walton. Como narratóloga debo mencionar, cómo no, la tradición francesa (Genette, Barthes, Todorov, Claude Bremond). En el área de la cibercultura, Janet Murray, Espen Aarseth. Y en la narratología reciente, David Herman.

10 de abril de 2009
Andrés Lomeña