Lo que ves es una representación típica de la India... una vista del Taj Mahal. No es la foto habitual, de frente, sino la trasera, la que queda entre bambalinas y un poco a la sombra de los focos, la parte que más me interesa destacar de un país que se distorsiona y se vende como una ofrenda mística para el viajero espirituoso.
Todo lo que leas en las guías sobre la India es una VERSIÓN TORTICERA de su cultura. Una guía (LONELY PLANET, por ejemplo) es como una marca: no vende un producto únicamente, vende una experiencia. Las guías, y muchos de los mochileros, no hablan de la India como un país, sino como un refugio espiritual donde la conversión y la iluminación tienen lugar. Y UNA MIERDA.
India es un país nauseabundo, demacrado y reventado por quién sabe qué motivos. India es un país que te exige sobreponerte al racismo más vulgar y al etnocentrismo facilón. India es un reto para nuestras mentes occidentales. El primer día, e incluso el segundo, muchos viajeros se quieren volver a sus casas porque no pueden imaginar que India sea algo tan patético como lo que sus ojos contemplan.
India se parece mucho más a esto:

No obstante, esto tampoco se acerca a la realidad que muchos hemos vivido. Las ciudades son indescriptibles por su absoluto caos en el tráfico, por su nulo plan de saneamiento de las aguas y los residuos. India es un estercolero. Si este basurero ha sido culpa de los propios hindúes o de los europeos ya es otra cuestión, pero hoy por hoy este país es una ratonera donde la palabra "insalubridad" destaca sobre muchas otras.
Insisto, cuesta mucho no volverse etnocentrista. Los hippies hablan de hallarse a uno mismo, pero nosotros sólo hemos conocido a un par de absurdas pantomimas que creían en los masajes ayurvédicos al igual que en las cuartas y quintas dimensiones espaciales, así como en los espíritus o la homeopatía (por cierto, la chica que creía en la homeopatía confundía esta pseudociencia con la fitoterapia, pero quién soy yo para rebatirle en temas que no me interesan en absoluto). También hemos conocido a un tío con la pata rota que decía haber escapado de un leopardo y haber comido nieve en la montaña para sobrevivir a la inanición. En fin, BULLSHIT. Todo el THANK YOU INDIA de Alanis es una recreación maravillosa a la altura de un Gabriel García Márquez.
Y eso que iba con mi mejor disposición, de veras, pero odio las mitificaciones radicales de las cosas. Afortunadamente hay gente que reconocía el disparate inenarrable que es la India. Nuestra "experiencia diferente" ha incluido tener 2 accidentes de tráfico, dormir en un tren en el que entraban insectos de todo tipo de alguna ciénaga, aguantar la compañía de gente pobre y probablemente "ida" durante la noche en la estación de tren, y un pesado etcétera que no haría sino socavar más la imagen de SARIS y COLORES que te venden de este país.
En resumen, mi viaje con JAIME ha sido una experiencia, sí, pero una experiencia que pone a prueba tu postura frente al capitalismo y a la globalización. Uno termina volviéndose paternalista (cuando no liberal), y finalmente considera que hubiera sido mejor no ir a la India para evitar ese sentimiento habitualmente equivocado. A pesar del SHOCK, el viaje ha sido divertido y estimulante si tenemos en cuenta a ciertas personas a las que hemos conocido.
No sé si India necesita DESARROLLO o si le falta otra cosa. ZIZEK, como siempre provocador, ha dicho que Gandhi fue más violento que Hitler en el sentido de que permitió que los ingleses estuvieran mucho más tiempo del que hubieran estado con una revolución. Yo no creo en las revoluciones, pero tampoco estoy convencido de que su situación actual sea adecuada para "avanzar", si es que ese verbo es aplicable y tiene sentido aquí. En cualquier caso, tengo algo clarísimo: LA ROMANTIZACIÓN DE LA INDIA CONTEMPORÁNEA es una HIPOCRESÍA, si no una broma de mal gusto.
Mi COLAPSO CULTURAL ha sido tal que no tengo ni siquiera una manera ordenada de contar los hechos (la cronología de nuestro viaje ha sido: DELHI, VARANASI, AGRA, PUSHKAR Y JODHPUR, pero creo que eso importa poco). Tampoco tengo una conclusión. Sólo tengo una incógnita enorme sobre esa diferencia abismal a la que nos hemos enfrentado, afortunadamente con bastante buen humor e intentando dramatizar lo menos posible.
Mis objetivos inmediatos son leer la novela TIGRE BLANCO y algo del Premio Nobel AMARTYA SEN para entender algo más (o para entender sencillamente algo) sobre India.