viernes, 17 de diciembre de 2010

CIENCIA FICCIÓN, MARXISMO Y LITERATURA: UNA ENTREVISTA CON DARKO SUVIN

ESTA ENTREVISTA HA SIDO MÁS UNA OBSESIÓN PERSONAL QUE UN TEXTO DIRIGIDO A TODOS LOS PÚBLICOS. SON REFLEXIONES COMPARTIDAS QUE CUELGO EN LA WEB. ADVERTIDO QUEDAS XD.

ANDRÉS LOMEÑA: Me gustaría situar su figura dentro de las numerosas corrientes de la teoría literaria, en algún lugar entre Terry Eagleton y Harold Bloom, por citar dos polos opuestos. No estaría de más conocer su opinión sobre otras personalidades, como Zizek, Stanley Fish o el padre del nuevo historicismo, Stephen Greenblatt.
DARKO SUVIN: Recuerdo las magníficas palabras de Lenin en sus Cuadernos filosóficos. Allí decía que para un crítico materialista inteligente, un crítico idealista inteligente está más cerca de él que un crítico materialista estúpido. Así que déjeme empezar dudando no ya de la existencia o importancia del parentesco ideológico, si no de su naturaleza exclusiva. Por ejemplo, he seguido paso a paso casi todo el trabajo de Fredric Jameson, especialmente desde que colaboramos en la revista Science-Fiction Studies y en otros sitios. También he usado la teoría de la literatura de Eagleton como la mejor introducción posible para mis clases, pero por otro lado no he aprendido mucho de él. Por el contrario, he estado muy influenciado por los escritos de su maestro, mi amigo Raymond Williams.
Me encantan algunos de los primeros trabajos de Bloom sobre el romanticismo, pero después se volvió purista y simplón. Ése es mi problema con la mayoría de los postmodernos: cuando ellos declaman contra los absolutismos, su supuesto relativismo es más absoluto que el de la mayoría de los modernistas. Hago algunas excepciones con los llamados deconstruccionistas, Guattari o el último Derrida (después de su libro sobre Marx). Mi criterio es muy simple: ¿Qué puedo aprender de los críticos? Muy poco se puede hacer con Greenblatt, casi nada con Fish, mucho con los feminismos materialistas… Está bien atraer a las personas a la filosofía y la cultura popular de Zizek (y por supuesto, combatir la prohibición de hablar sobre el comunismo).

AL: Su obra maestra es Metamorfosis de la ciencia ficción, escrita a finales de los setenta, si no me equivoco. ¿Qué cambiaría o actualizaría de la obra si la volviera a rescribir ahora?
DS: Se publicó en 1979, pero la escribí durante los diez años anteriores. No creo que el libro se pueda actualizar. Debería quedarse tal y como está, marcado (como el ganado, como hubiera dicho Brecht) por su momento histórico: la época del alto modernismo. Lo que tienen que actualizarse son algunas de mis opiniones, no mis valores… me desagradan los renegados. He reelaborado algunos aspectos epistemológicos, en particular del género fantástico, en numerosos artículos durante mis últimos quince años. Puede leer mi conclusión en una antología editada por Patrick Parrinder, Learning from Other Worlds (2000).

AL: ¿Qué opina de la teoría de los mundos posibles de Dolezel, Pavel, Brian McHale y otros? Le pregunto esto porque veo fuertes conexiones entre esta teoría y sus estudios sobre el género de la ciencia ficción.
DS: Tiene bastante razón al establecer esas conexiones. Si ha visto mi trabajo después de 1979, es decir, otros cuatro libros sobre ciencia ficción, comprobará que uso una variante de la teoría de los mundos posibles. Conozco tanto a Dolezel como a Pavel y hago que mis estudiantes los lean; no es casualidad que todos emigramos a Canadá con la experiencia de mundos diferentes. McHale es demasiado postmoderno para mí: rechaza la ontología (que hay un mundo real ahí fuera) a favor de una epistemología hermética (que sólo podemos vivir en mundos imaginarios, por decirlo así).
Mi libro más avanzado, metodológicamente hablando, es Victorian SF in the U.K. 1848-1900, un intento a la Williams de historia social de la literatura, con ciertas consideraciones de clase en autores y lectores.

AL: ¿Cuál será su legado y qué proyecto de cambio se ha de seguir en la época del capitalismo tardío y del fin de la historia?
DS: Creo que se ha probado que Fukuyama estaba totalmente equivocado, ¿no crees? La crisis actual del capitalismo senil es una prueba de que la historia continúa con conflictos de clase homicidas. Nuestra alternativa es el socialismo o la barbarie (el socialismo suave implantaría una democracia directa comunista).
Desde esta perspectiva, mi legado es de una importancia secundaria. Será olvidado por algunos como una aberración; otros quizás lo valoren como un remoto precursor que no tuvo todas las herramientas, pero que al menos identificó un campo y se posicionó en él.

AL: Como teórico de la literatura, ¿qué libros, ya sean de ficción o no ficción, nos recomendaría?
DS: No sólo soy un académico. He publicado cuatro libros de poesía y algunas narraciones breves. En cualquier caso, mis libros serían: El Capital de Marx, Santa Juana de los mataderos de Bertold Brecht, La Caverna de Saramago y Un puente sobre el Drina de Andric (aunque podría nombrar otras cuarenta obras, sólo los fanáticos pueden decidir por debajo de ese número).

AL: ¿Alguna palabra para el final?
DS: Hace poco escribí un ensayo que es un elogio de los finales abiertos.

17 de diciembre de 2010

1 comentario:

  1. Interesantísima entrevista, Andrés. Efectivamente, este género literario, la CF, puede ser un instrumento insospechamente fértil en el proceso de aumentar el nivel de conciencia general, y de señalar caminos de liberación. Felicitaciones.

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