martes, 25 de junio de 2013

ENTREVISTA A FEONA ATTWOOD SOBRE "PORN STUDIES"

Nunca el porno fue tan aburrido por mi culpa.

ENTREVISTA CON FEONA ATTWOOD

ANDRÉS LOMEÑA: Me gustaría empezar por los orígenes de los estudios sobre el porno. ¿Quiénes son los pioneros de esta disciplina? ¿Son los porn studies una consecuencia de la tercera ola del feminismo y de la teoría queer?
FEONA ATTWOOD: Se podría decir que Linda Williams y Walter Kendrick fueron los primeros en tratar los estudios sobre porno. Sin embargo, ya había un montón de publicaciones antes de la tercera ola del feminismo. Académicas como Lynne Segal y Jane Juffer jugaron un papel importante en el desarrollo de los porn studies y las perspectivas gay de autores como Richard Dyer y Thomas Waugh también fueron muy útiles para abrir el debate sobre el porno y llevarlo a varias audiencias. Pienso que algunas feministas y varios estudiosos de lo queer han sido parte del interés creciente en el porno, y de una forma más general del desarrollo de los estudios de sexualidad crítica.

A.L.: ¿Qué nos puede contar de su revista académica sobre porn studies, que empezará a publicarse en 2014?
F.A.: Estamos recibiendo muchos textos para la revista y versan sobre una amplia diversidad de temas. También estamos preparando algunos números especiales. Georgina Voss y Giovanna Maini, que son las editoras de nuestro foro, están preparando una sección que tendrá artículos más breves para cada número.

A.L.: ¿Se está democratizando la pornografía? Se podría decir, siguiendo a los semióticos que hablan de una “mediosfera”, que ya vivimos en una “pornosfera”.
F.A.: Creo que es posible hablar sobre la democratización del porno tal y como Brian McNair [autor de Porno? Chic!] y otros han defendido. El nivel de entrada para hacer porno es mucho más bajo y resulta llamativo el aumento del porno amateur, pero no veo eso como una trivialización de la cultura; en realidad eso sólo quiere decir mayor diversidad y más disponibilidad.

A.L.: En cierta ocasión recomendé a John Storey que incluyera los estudios sobre porno en su libro de teoría cultural. Debió pensar que estaba bromeando. ¿Usted incluiría el porno en el marco de los cultural studies?
F.A.: Sin duda. Creo que los estudios culturales deberían incluir los estudios sobre pornografía, pero también pienso que el porno es algo que debería beneficiarse de las diferentes perspectivas y áreas de estudio que existen. Cada vez hay más pensadores de los estudios culturales que analizan el porno, aunque todavía hay muchas resistencias. Si aceptamos que la cultura popular merece ser objeto de estudio, entonces por qué no íbamos a analizar el porno. Una de las razones por las que me interesé en el porno es precisamente mi curiosidad sobre cómo se podía describir como algo sumamente importante y luego se dejaba sin más fuera del currículo académico.

A.L.: Chuck Palahniuk tiene una novela sobre el mundo del porno y la ex actriz porno Sasha Grey acaba de sacar una novela erótica, por no hablar del fenómeno de 50 sombras. ¿Por qué se da un renacimiento de la literatura erótica ahora?
F.A.: Las personas llevan hablando de este renacimiento durante años. La literatura erótica tiene un atractivo muy específico para las mujeres y el interés se ha mantenido vivo durante varias décadas. En los últimos diez años se ha visto un gran alboroto con series de televisión como Memorias de una prostituta.
La ficción homosexual [slash fiction] ha estado dominada por mujeres. No estoy segura de que sea algo nuevo; quizás es nuevo que ya no pasa desapercibida, como gran parte de la cultura popular que atrae a las mujeres.

A.L.: Los espasmos son la semiótica de la pornografía, al igual que la risa lo es en las comedias y las lágrimas en el drama. ¿Cómo interpretamos el significado de algunas prácticas aberrantes como la “irrumación” o la “coprofagia”?
F.A.: Es muy interesante que me preguntes sobre cómo deberíamos leer el significado de esos actos. Creo que hay un problema al asumir que tienen un significado obvio o simple. Muchas personas presuponen que esas prácticas “significan” violencia o degradación, pero hay que mirar cada escena del mismo modo que mirarías una escena concreta en cualquier otra película para extraer significados. La otra cosa que hay que tener en mente es quién está viendo la pornografía. Para alguien que nunca ha visto ese tipo de actividades, éstas son mucho más transgresoras e impactantes que para alguien familiarizado con esas escenas y con los subgéneros en los que aparecen.
¿Quién decide que ese acto particular “significa” humillación? Quizás signifique habilidad, maestría, resistencia, condiciones atléticas o energía, por ejemplo. Esas escenas pueden hacernos pensar lo que creemos que es el sexo o cómo tiene que parecer. ¿Pensamos que el sexo y el porno son siempre algo relacionado con el placer? ¿Es obvio cómo se representa? Sería bueno que las discusiones sobre porno trataran estas preguntas porque pensaríamos de forma más útil sobre cómo experimentamos y entendemos el porno. En pocas palabras, entenderíamos mejor el lugar que ocupan el sexo y el porno en nuestras vidas.

A.L.: Ha editado algunos libros como porn.com. ¿Escribirá más monográficos sobre el asunto?
F.A.: Estoy trabajando en varias cosas: en un libro sobre sexo, medios y tecnología que habla un poco sobre el porno, pero no se centra en él. También trabajo en un número especial de la revista IJCS sobre el tema de la “transformación” en los medios. Colaboro con Martin Barker en un proyecto mucho más grande que lo lidera Clarissa Smith y trata sobre las audiencias del porno. Esto nos ha dado un montón de material con el que trabajar. Habrá un libro sobre esto y ya estamos haciendo planes al respecto.

25 de junio de 2013
Andrés Lomeña

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